La inflación de diciembre volvería a superar el 2% mensual, según estimaciones de analistas y consultoras privadas, en un contexto marcado por aumentos estacionales, ajustes de precios regulados y subas puntuales en algunos rubros sensibles. Sin embargo, el consenso del mercado apunta a que el proceso inflacionario tendería a moderarse a lo largo de 2026, siempre que se mantenga el actual esquema macroeconómico.
Las proyecciones indican que el último mes del año mostrará una aceleración respecto de noviembre, impulsada principalmente por alimentos y bebidas, gastos vinculados a las fiestas de fin de año, turismo y algunos servicios que suelen registrar incrementos en esta época. A esto se suman ajustes pendientes en tarifas y combustibles, que continúan ejerciendo presión sobre el índice general de precios.
Pese a este repunte, los economistas coinciden en que se trataría de un fenómeno transitorio, vinculado a factores estacionales más que a un cambio estructural en la dinámica inflacionaria. En ese sentido, destacan que el Gobierno logró sostener una política fiscal más estricta y un control monetario que contribuyeron a una desaceleración gradual de los precios durante gran parte de 2025.
De cara a 2026, las expectativas son más optimistas. Las proyecciones privadas anticipan una inflación anual significativamente menor a la del año en curso, aunque advierten que el proceso no estará exento de riesgos. Entre los factores a monitorear se encuentran la evolución del tipo de cambio, la recomposición de tarifas, las negociaciones salariales y el impacto de eventuales shocks externos.
Así, aunque diciembre cerraría el año con un nuevo registro por encima del 2%, el mercado mantiene la expectativa de que la inflación continúe su sendero descendente en el mediano plazo, siempre que se sostenga la disciplina fiscal y monetaria.
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