Sábado, 18 de Abril de 2026

Despidieron los restos de Braian Toledo

El atleta que con notable esfuerzo logró alcanzar el podio del deporte de elite, especialista en lanzamiento de jabalina, fue despedido este viernes tras haber perdido la vida en un accidente vial con su moto, sobre la ruta 40 en Marcos Paz. El mundo del deporte, y la Argentina toda, llora su muerte.

28-02-2020



Había nacido el 8 de septiembre de 1993 en Marcos Paz, la misma ciudad en la que falleció ayer.
Braian Toledo, el atleta campeón del mundo juvenil en lanzamiento de jabalina, perdió la vida en un accidente vial producido en la madrugada del día 27, cuando regresaba con su moto a Marcos Paz, a pocas cuadras de su casa, tras chocar contra un árbol producto de haberse desestabilizado en un lomo de burro que había sido colocado hacía pocos días.

La vida de Braian fue de privaciones y superaciones. Nacido en Marcos Paz, vivía con su madre y sus hermanos en una casilla, con un padre ausente y donde abundaban los llantos por la falta de comida y escaseaba todo lo demás. Hasta el agua que debían recoger en fuentones en la esquina para poder lavar ropa y platos porque la casa no tenía caños.
Aun así, Braian se las ingenió para lograr sobrevivir a eso, a su entorno e incluso a la violencia que su propia madre ejercía quizá, en parte, por las frustraciones de esa vida dura y solitaria. Excelente alumno, comenzó a cobrar centavos a sus compañeros para realizarles la tarea de dibujo y con eso aportar para el pan y la leche.
Tuvo la suerte de ser descubierto por un profesor de educación física que supo ver su habilidad para el lanzamiento de jabalina, algo que hacían como rutina en la clase de gimnasia cuando aprendían algunas de las disciplinas del atletismo. Eso lo había salvado. Le permitió crecer como deportista y tener también la satisfacción de cosntruirle a su mamá una casa decente, y hacerse él mismo una propia.
Pudo, con la jabalina, recorrer parte del mundo portando la bandera argentina, luciendo la camiseta del país al que amaba y representaba en mundiales y Juegos Olímpicos. Volvió con el título juvenil, pero no quedó ahí: siempre, con esfuerzo, fue por más. Ya en mayores, las primeras competencias no le fueron favorables. Este año, quizá, iba a ser el suyo, el que pudiera demostrar que estaba a la altura de los mejores, porque se había esforzado el doble; se había mudado a Finlandia para entrenar con los mejores, para aprender de ellos y para competirles de igual a igual.
El destino no le permitió llegar a esa meta. Se la dejó trunca con un lomo de burro cuando volvía de la casa de su novia. Braian estaba estos días en el país para un encuentro de deportistas que se realiza en el Cenard, de cara a los Juegos de la juventud.

"Recuerdo que me pasaba noches enteras dibujando y dibujando, mis compañeros me daban 25 centavos y, cuando juntaba una buena cantidad, se la daba a mi mamá para la comida", reveló alguna vez. Y ese, su origen, jamás lo olvidó. Por eso, atendía cada llamado; respondía cada mensaje y escuchaba con mucha atención a cualquier chico que le hablara y que de un modo u otro, lo usara como ejemplo y como esperanza de poder torcer sus propios destinos, viendo que Braian había podido.

Deportivamente, Toledo creció y se perfeccionó en el CeNARD, y contó con el apoyo de la por entonces Secretaría de Deportes y el organismo creado por la gestión kirchnerista: el Enard.
Su primera medalla fue en el Campeonato Mundial de Bressanone, Italia, en 2009, con apenas 16 años y contra rivales de 18. Fue ganando notoriedad en el atletismo argentino y tuvo sus momentos destacados en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016.

En ambos casos, demostró ser muy competitivo en una disciplina que, en la Argentina, tenía antecedentes remotos, desde que sobresaliera Ricardo Heber en Helsinki 1952.

Cuando volvía a la Argentina, se refugiaba en Marcos Paz y no dejaba de colaborar junto a su novia y a la campeona olímpica de judo Paula Pareto con los más necesitados, como el merendero "Los Pepitos" de Merlo, donde seguramente extrañarán sus acciones solidarias con aquellos que más lo necesitaban.

Braian Toledo no era sólo un deportista de alto rendimiemto. Era un enorme ser humano, humilde, que jamás perdió su rumbo hasta ahora, donde paradójicamente lo perdió con su moto.
Era un pibe que jamás se encandiló con un flash. Que respondía cualquier mensaje y que le encantaba en especial hablarle a los chicos de las escuelas públicas, aquellos que como él quizá veían imposible la chance de llegar a un podio o de recorrer el mundo.
Pausado, aplomado, tremendamente maduro para sus cortos veintipico. En on, en off, era el mismo y era un pibe extraordinario.
Este viernes, sus restos fueron inhumados en Marcos Paz, acompañado por familiares, vecinos y muchísima gente que se acercó a despedirlo con una visible congoja, porque sin dudas, el mundo acaba de perder mucho más que un buen deportista.


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