Domingo, 19 de Abril de 2026

Vidal, la carta de Macri para las elecciones 2017

Mauricio Macri baja en las encuestas, pero María Eugenia Vidal sostiene su imagen positiva, y será de cara a las elecciones legislativas, la figura que el mandatario quiere en todas las fotos.

15-01-2017



Al igual que lo que sucedía con Cristina Kirchner y Daniel Scioli, el desgaste de la imagen presidencial no afectaba al mandatario provincial, básicamente, porque los temas que se ponen en la agenda y que se transmiten en los medios, no son considerados por muchos como "bonaerenses", sino en tal caso, como consecuencia de las políticas nacionales.

En el caso de Cristina, el motivo de su desgaste fue diferente, o al menos se lo ve distinto ahora en contraposición con el año de gestión de Mauricio Macri donde se pusieron en agenda preocupaciones que no existían antes como por ejemplo, el miedo a perder el trabajo. Despidos, inflación, represión de la protesta, tarifazos, fueron parte de las políticas del primer año macrista, pero producto de políticas nacionales, por lo que los problemas de la Provincia, que los tiene y muchos, pasaron inadvertidos y le permite a Vidal sostener un buen índice de popularidad.

Pocos saben del grado de endeudamiento tomado por la mandataria provincial; los problemas de conducción de las fuerzas de seguridad; la inexistente reforma en esas áreas donde todo queda en meros "lavados de cara" sin profundizar en un cambio real; subejecución de presupuestos; cierre de programas, despidos y contrataciones inexplicables. La ayuda económica que ahora prometió Macri para que las cuentas bonaerenses cierren (a contramano de lo prometido al resto de las provincias) le da un oxigeno importante para encarar un año donde las miradas se posarán en el territorio que supo convertirse desde hace años, en la madre de todas las batallas electorales.

Entre risas y frases que tienen doble sentido, Macri dijo querer tener "cerca" a Vidal porque si está "lejos" puede "portarse mal". Lo que le preocupa a Macri en realidad es que él no tenga chances de soñar con una reelección, pero a pesar de su debacle, que sea Vidal quien quede parada como para convertirse en su relevo de posta. La diferencia entre ambos no es sólo de imagen, sino también de armado político. Macri descree de la política y se apoya en un esquema que al igual que él, proviene del sector empresarial. Vidal, en cambio, se apoya en la política (aun compartiendo la mirada neoliberal PRO de la misma) y trata de rodearse de figuras que provengan de allí, propiciando incluso un armado en el que busca "la pata peronista" y cerrando acuerdos con el massismo para sostener su gobernabilidad.

Macri la quiere cerca. Tan cerca como sea posible para aspirar a una elección que lo deje muy mal parado en el recuento de votos.
Por eso, la carta durante 2017 serán los actos, visitas y fotos compartidas con Vidal.

Antes de que la mandataria provincial iniciara sus vacaciones tuvo una semana de mucha actividad. Con el Presidente recorrieron San Martín, Tigre, y San Fernando. Antes se había juntado con 70 Intendentes de Cambiemos y había almorzado a solas con Macri en la Rosada.

En las visitas hay también segundas intenciones. Tigre y San Fernando son los territorios massistas por excelencia. El primero, a cargo de Julio Zamora; el segundo en manos de Luis Andreotti. En la foto estuvieron ambos jefes comunales, pero también los dirigentes de Cambiemos que aspiran sucederlos en el sillón local, algo que obviamente para Sergio Massa que juega el rol de aliado y opositor según las circunstancias, no es más que una "mojada de oreja".

En San Martín, distrito gobernado por Gabriel Katopodis, la intención es diferente. El Jefe comunal llegó a ese lugar por el FPV, se pasó al Frente Renovador al poco tiempo y volvió a su origen en la última elección donde logró renovar su cargo. Se anota en las filas del grupo "Esmeralda", integrado entre otros por Martín Insaurralde, pero mantiene buena relación con Joaquín De la Torre, el Intendente de San Miguel en uso de licencia, convertido en Ministro de Gobierno de Vidal, y con quien Katopodis compartió mesa chica massista cuando ambos formaban parte de ese espacio.
De la Torre tiene como objetivo lograr arrastrar a Cambiemos, la mayor cantidad de dirigentes peronistas que le sea posible. Katopodis, además, fue uno de los principales interlocutores de la oposición cuando Cambiemos aprobó el Presupuesto bonaerense en la Legislatura.

El despliegue de gestión y política que exhibe Vidal desde La Plata no pasa inadvertido en Casa Rosada. El principal temor interno es una "peronización" de la gobernadora que le otorgue vuelo propio más allá de Cambiemos.

Antes de sus vacaciones, Vidal visitó los partidos de Cañuelas y Roque Pérez, en el marco de sus recorridas semanales por los distintos distritos bonaerenses. En primer término, recorrió la sede del Programa Envión de la ciudad de Roque Pérez junto al intendente local, Juan Carlos Gasparini. A las 12.30 estuvo en una planta depuradora de líquidos cloacales situada en las calles Oscar Allende y Rojas de Cañuelas, acompañada por la intendenta del distrito, Marisa Fassi. La gobernadora realiza semanalmente visitas a los municipios del interior y hasta el momento estuvo presente en 123 distritos.

Sin candidato/a consagrado para las legislativas de este año, el oficialismo bonaerense deja que Vidal ocupe la centralidad política. En la provincia de Buenos Aires, la estrategia apunta a un lema simple y directo "el cambio o el cuco". Significa, en otros términos, que en los próximos comicios, donde se votarán diputados y senadores nacionales por la provincia de Buenos Aires, se plebiscitará la derrota de Cristina de Kirchner, y de Sergio Massa, en 2015. Para eso, Vidal cuenta no sólo con el Presupuesto aprobado sino también con el envío de 25.000 millones de pesos por parte del Gobierno nacional para la provincia de Buenos Aires en concepto de fondo del conurbano.

La prueba de fuego electoral de Cambiemos es 2017. El triunfo de 2015 fue, para el análisis de muchos, una suma de factores entre los que se destacan fortalezas de la estrategia del PRO pero también debilidades de la del FpV. La próxima elección será, en cambio, la primera en la que verdaderamente podrá ponerse sobre el tapete la gestión del oficialismo, y por eso, Macri quiere todas sus cartas fuertes cerca, y Vidal es una de ellas sino quizá la única.

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