Tomando en cuenta las medidas de los últimos meses, resulta casi paradójico el cierre del programa "Argentina Sonríe", porque el país cada vez sonríe menos. O al menos, los que menos tienen que cada vez tienen menos y a su vez, cada vez tienen menos derechos.
Aunque para algunos resultara difícil de comprender la importancia de ese programa, para quienes nunca tuvieron acceso a una medicina prepaga, una obra social que cubriera prótesis o el dinero para encarar esa tarea de manera particular, lo cierto es que el "Argentina sonríe" había resultado ser la respuesta a muchos que durante años vieron tristemente caer sus piezas dentales sin poder reemplazarlas y de a poco, se fueron acostumbrando a no sonreir, a no abrir en demasía la boca, para no mostrar su ausencia.
Era poner un poquitito de derechos donde ya no había ni dientes. Algo que nadie piensa cuando tiene la suerte de mirarse al espejo y verse entero o de cepillarse los dientes y que no le falte ninguno. Pero sí lo padecen a diario quienes el sólo pensar en una prótesis dental les parece casi un sueño imposible de cumplir.
Ahora, con la resolución del ministro Jorge Lemus, publicada en el Boletín Oficial, será realmente imposible, porque el programa creado en diciembre de 2014 fue dado de baja.
La explicación oficial tampoco sorprende. "No alcanzó a dar cumplimiento con las políticas públicas de salud establecidas al momento de su creación, ya que no fue dirigido a las poblaciones vulnerables, habiéndose desarrollado en provincias con un bajo índice de infecciones bucales y alta cobertura de la salud", asegura el Boletín Oficial.
Además, en la norma se argumentó que "la falta de continuidad de operativos durante un año le permitió al Programa Nacional Argentina Sonríe sólo llegar a tres provincias de las veintitrés que conforman el territorio argentino".
Según se indicó, "los objetivos que desarrollaba el programa se encuentran contemplados en los objetivos de la Dirección Nacional de Salud Bucodental" e incluso denuncian que se
"gastaron millones para comprar merchandising de campaña más que materiales para arreglar los dientes de los chicos".
Tampoco sorprende la vaguedad de las excusas del gobierno de Mauricio Macri que desde que asumió prefirió cerrar programas antes que mejorarlo. La referencia a los "chicos" deja también a las claras el desconocimiento del alcance del programa que no iba dirigido sólo a cuidar la salud dental de los más pequeños, sino precisamente a lograr que los adultos que habían perdido sus dientes pudieran acceder a prótesis, algo que no se contempla en los centros de salud públicos de todo el país.
Este año no hubo computadoras de "Conectar Igualdad"; no hubo respeto por las instituciones, hubo aumentos de tarifas (que habían prometido que no sucedería), se cerraron programas públicos por doquier, en breve no habrá "Fútbol para todos" y como corolario, Argentina no sonríe más. Al menos, no gratis.
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