Domingo, 19 de Abril de 2026

Menem privatizaba empresas; Macri vende bienes

El gobierno nacional avanzará con la venta de sedes diplomáticas en el exterior y otros bienes del Estado en el país. En total suman más de 30.

06-10-2016



Para la generación de los que hoy pintan canas, "ahorrar" en ladrillos, tener una propiedad, significaba una reserva de valor; aun si ésta no era ocupada por sus dueños y debía alquilarse o aun, por supuesto, si debido al paso del tiempo requiriese mantenimiento.

Para el gobierno de Mauricio Macri parece que no. Así como Carlos Menem se deshizo de empresas del Estado que luego algunas de ellas regresaron en pésimas condiciones; ahora el Gobierno nacional autorizó la venta de las sedes diplomáticas argentinas en Washington, Brasilia y Bogotá, entre un total de más de treinta inmuebles que dispuso enajenar.

La medida se adoptó a través del decreto 1064 publicado en el Boletín Oficial, con la firma del presidente Mauricio Macri y el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Según se indicó, en el caso de las sedes diplomáticas, la Cancillería expresó "la necesidad de vender una serie de inmuebles en el extranjero". Según Cancillería, la explicación es que "ya no pueden ser utilizados por encontrarse con elevados niveles de deterioro, haber perdido funcionalidad, estar ubicados en lugares inconvenientes o requerir elevados costos de reparación".

Se dispone así la venta de la residencia oficial de la Embajada argentina en Estados Unidos junto con otros tres inmuebles en Washington, las oficinas de la Embajada argentina en Colombia y la residencia oficial de la Embajada argentina en Brasil. También un inmueble en Montevideo y otro en Colonia del Sacramento.

Por otra parte, se ponen a la venta once inmuebles en la capital, diez en la provincia de Buenos Aires, uno en Rosario, dos en Córdoba y uno en la localidad jujeña de Palpalá.

En otros casos se trata de una serie de inmuebles que "se encuentran en condiciones de ser enajenados, por haber sido desafectados del servicio al cual estaban asignados, en razón de resultar innecesarios para la gestión a su cargo".

La norma sostuvo que "mantener ociosos" los inmuebles implicaría "desatender intereses prioritarios" del Estado nacional y que "las operaciones que se impulsan no sólo constituirán una fuente de ingresos para el Tesoro nacional, sino que además generarán un impulso en la economía al reactivar diversas actividades productivas, lo que redundará en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población", como si de la venta de inmuebles se pasara automáticamente a generar un emprendimiento productivo con ese dinero. O incluso, como si ser el propietario de un bien que probablemente esté valuado en cientos de miles de dólares no constituyera en sí mismo, un resguardo de valor.

Ahora la Agencia de Administración de Bienes del Estado deberá avanzar con las ventas ordenadas.

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