El gobierno nacional dio marcha atrás en chancletas.
Aunque se cansó de repetir durante su campaña electoral, que los gendarmes y prefectos debían regresar a la labor para la que fueron formados, unos estar en las fronteras y los otros en el agua, ahora y con la presión de propios y ajenos debieron regresar a una medida que ya había implementado el gobierno de Cristina Kirchner y destinar efectivos de esas fuerzas a tareas de patrullaje en el conurbano bonaerense y las principales ciudades del país.
El crecimiento de la conflictividad social sea tal vez mayor preocupación para el gobierno nacional que el incremento de casos de inseguridad, pero como sea, han decidido enviar nuevamente a Gendarmería y Prefectura a tareas que le son propias de fuerzas policiales.
Los intendentes habían sido una de las voces más enérgicas en el pedido de refuerzos para sus distritos y lo que ahora se presenta como un "avance" es en verdad el regreso a una medida que se había implementado durante la gestión anterior y que como tantas otras, había sido desarticulada por el actual gobierno de Mauricio Macri.
En este marco, Insaurralde pidió que "los gendarmes lleguen para quedarse" y remarcó que nunca deberían haberlos retirado del GBA. En este sentido, puso a disposición de las fuerzas federales todos los recursos del Municipio en materia de Seguridad, particularmente la base de operaciones que la Comuna construyó para Gendarmería en el Parque Eva Perón.
"Ahora hay que avanzar urgente hacia el siguiente paso y concretar una reunión de articulación estratégica entre los municipios, Nación, Provincia y la Justicia para coordinar eficazmente el trabajo de todas las fuerzas en los distritos bonaerenses", concluyó Insaurralde.
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