En épocas de elecciones, suele decirse que la provincia de Buenos Aires es "la madre de todas las batallas", y dentro de ella, el distrito que aun mantiene el primer lugar en peso político por cantidad de electores, es La Matanza. Por eso no sorprende que el gobierno provincial intente, como lo han pretendido otros desde tiempo atrás, dividir lo que consideran el bastión peronista por excelencia.
Tampoco sorprende que La Matanza se haya convertido en el "refugio" de muchos ex funcionarios nacionales y provinciales, que hoy forman parte del gabinete local encabezado por la Intendente Verónica Magario, una dirigente con peso propio y que con su tono amable no deja de decir y marcar lo que considera que es erróneo en cuanto a las políticas de Cambiemos, y se ha convertido para muchos, casi en una figura que podría ser la contracara de Vidal, algo que inquieta de sobremanera a muchos.
Tal vez por eso, ayer Mauricio Macri y María Eugenia Vidal hayan sido los protagonistas de un papelón institucional, mucho más grande que cualquier otro denunciado por ellos cuando eran oposición.
El presidente y la gobernadora llegaron hasta La Matanza para acompañar un acto en la planta de gaseosas Manaos. Al pie del helicóptero aguardaba, como corresponde, la Jefa comunal, que había llegado a recibir a las autoridades provinciales y nacionales como es de esperar en un marco institucional a pesar de ser ambos, de diferente signo político al que profesa el gobierno local.
Pero el respeto por la institucionalidad, el cierre de la "grieta" y el bregar por una Argentina unida pareciera que para Cambiemos sólo formó parte del discurso de campaña y se esfumó tan rápido como sus otras promesas incumplidas.
Verónica Magario, por orden presidencial, no pudo estar sobre el escenario y en cambio, debió mirar el acto desde abajo. Arriba, sólo Macri y Vidal fueron de la partida de funcionarios que hicieron uso de la palabra.
Pero el atropello no termina ahí: tampoco pudieron ingresar a cubrir la actividad los periodistas de medios locales, y ni siquiera se le permitió estar presente al móvil satelital que iba a transmitir el acto contratado por la Secretaría de comunicación de La Matanza.
Magario debió aguardar a que terminara el "acto oficial", se fuera Macri y recién entonces se hizo una especie de "acto bis", donde el dueño de la empresa reconoció el apoyo que tiene desde hace años del municipio de La Matanza, agradeció a la gestión de Fernando Espinoza y ahora a la de Magario y la Jefa comunal pudo luego decir algunas palabras, señalando la importancia del apoyo a los emprendedores y a las empresas radicadas en el distrito que ha precisamente, trabajado mucho en los últimos años para acompañar el crecimiento de la industria en ese lugar.
"La verdad que yo me quedé un poco sorprendida, porque los esperábamos, tanto al presidente, como a la Gobernadora. Para nosotros, la llegada de ellos era importante", dijo Verónica Magario en declaraciones a Radio Del Plata.
En ese sentido, relató: "Pero me quedé sorprendida, porque me pareció una falta de respeto el no haberme permitido subir al escenario, acompañarlos en el acto. Nosotros estuvimos sentados fuera del escenario".
"Hemos visto que en otros distritos donde van, como en el caso de Tres de Febrero, de Pilar, los intendentes los acompañan", dijo y agregó: "Ojala que empiece una etapa de trabajar juntos. Creo que lo más importante que hay que establecer en estos tiempos es que nosotros queremos dialogar. Queremos dialogar con la Gobernadora".
Magario reconoció además, que el diálogo con Vidal "sigue siendo nulo".
"Desde abril que yo no la he vuelto a ver más, no hemos podido juntarnos. Yo le pedí una reunión de los dos gabinetes juntos para trabajar las cuestiones de La Matanza. Le he pedido audiencia por carta, la llamo por teléfono y no me contesta".
"Estamos prácticamente en septiembre y para un intendente si su Gobernadora no la atiende es difícil poder trabajar", reflexionó.
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