Martes, 21 de Abril de 2026

Ni pan ni circo. Palos, gases y cárcel

Tras el confuso, por no decir bochornoso, episodio que derivó en la represión de los manifestantes sobre la Autopista Buenos Aires La Plata, quienes tras varias horas de corte, fueron reprimidos justo en el instante en que comenzaban a desalojar la autopista, la Ministra de Seguridad anunció que fue presentada una denuncia penal contra las organizaciones que realizaron la protesta. Quizá para no perder su rol de denunciadora serial.

26-08-2016



El día jueves, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó una denuncia penal contra los manifestantes que se habían movilizado a la autopista Buenos Aires-La Plata el día miércoles. El piquete, a la altura del peaje de Dock Sud, tenía como principal reclamo el aumento de puestos de trabajo y de programas sociales.

La protesta había sido violentamente desalojada mediante balas de gomas, golpes y carros hidrantes. El operativo conjunto entre la Gendarmería Nacional y la Policía Bonaerense ocurrió luego de que las organizaciones sociales anunciaran su retirada.

La "Pato" justificó el accionar de las fuerzas represivas y dijo que los cortes constituyen "provocaciones" que "el gobierno no va a permitir". El comunicado emitido por el Ministerio de Seguridad afirma que la denuncia "responde al deber que posee el Estado de conjurar los delitos cometidos utilizando una protesta como escenario".

La misma se centra en el "entorpecimiento del normal funcionamiento de los transportes" y los "delitos contra la seguridad pública", entre otras figuras del Código Procesal Penal. Además, hace hincapié en los convocantes de la manifestación: la CTD-Aníbal Verón, la Federación del Sur de la CNCT (Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo) y Barrios de Pie.

Bullrich aclaró que la presentación se concentra en "la rotura del patrimonio público y privado, de autos, ómnibus con vidrios rotos", en una entrevista radial.

Si no hay pan, circo. Si el circo no alcanza, palos. Si los palos no los persuaden, cárcel.

Fuente: La Izquierda Diario


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