La pulseada por la aprobación del presupuesto 2016 para la nueva gestión de María Eugenia Vidal no la ganó Cambiemos por el hecho de haber logrado su sanción. Claramente tampoco la ganó el Frente Renovador, que había negociado apoyo, prometido "número suficiente" a cambio de la Presidencia de la Cámara de Diputados provincial y ni siquiera logró garantizar el quórum en la sesión fallida de diciembre pasado.
Ni la ganó el sector más kirchnerista del FpV, encabezado por José Ottavis, que pretendía alargar la agonía y se negaba a aprobar ningún número que significara tomar deuda.
La pulseada la ganaron los Intendentes peronistas.
Con más de una treintena de Jefes comunales en el inicio, y un número inferior cuando entre ellos eligieron una comisión que los represente a todos, los Intendentes peronistas hicieron pesar, como no ocurría desde hace tiempo, su poder territorial y político y obligaron a los legisladores del partido a aprobar el presupuesto y también un número importante de endeudamiento.
En las últimas veces en que la Legislatura renovó sus bancas, y sobre todo, desde la muerte de Néstor Kirchner, hubo en la elección de los candidatos a ocupar esos escaños una disociación de los jefes territoriales, lo que en muchos casos generó la protesta de Intendentes y funcionarios provinciales de la gestión sciolista que no lograban ver reflejados sus trabajos políticos en las listas, y los nombres que se incluían en muchos casos no respondían a los jefes del distrito y en algunos incluso, eran su oposición interna. Sumado a esto, en muchos casos, quienes terminaron integrando la lista de legisladores provinciales ni siquiera son dirigentes con peso político propio.
Ya con el kirchnerismo fuera del gobierno e incluso, con la discusión por la futura conducción del PJ planteada, los Intendentes hicieron valer su voz, doblegaron los intereses personales de los legisladores que estaba acostumbrados a regirse por otras reglas, y subsumieron la negociación a las necesidades de los municipios que necesitaban imperiosamente que llegaran fondos rápido y en buen número para paliar la situación de cada una de las administraciones locales, pero también para que se les garantizara desde el gobierno provincial la continuidad de las obras que estaban prometidas.
Alberto Descalzo, Intendente de Ituzaingó y presidente de la FAM fue quizá el de mayor experiencia en el cargo y en las artes de la negociación con Provincia, pero junto a él, en la comisión que medió entre legisladores propios y funcionarios ajenos, estuvieron los más jóvenes: Juan Pablo De Jesús (La Costa), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora); Gabriel Katopodis (San Martín); Mariano Cascallares (Almirante Brown); Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Eduardo "Bali" Bucca, entre otros.
Muy de cerca y participando de algunas de las reuniones estuvieron también los flamantes Jefes comunales de la Primera sección electoral Juan Zabaleta (Hurlingham), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Gustavo Menéndez (Merlo), que además fueron de la partida este jueves y estuvieron presentes desde temprano en la Legislatura bonaerense cuando aún se discutían detalles para determinar la aprobación o no de la Ley de Leyes.
En este sentido, Nardini aseguró: "Somos una oposición responsable, por eso apoyamos el presupuesto con un endeudamiento sustentable que garantiza la realización de obras en los municipios, dando así respuesta a los problemas diarios y de largo plazo que tienen los vecinos".
"Todos los intendentes necesitamos los fondos para desarrollar las políticas públicas locales que demandan las familias; por eso estamos dispuestos a trabajar en conjunto con la gobernadora", remarcó el Intendente de Malvinas Argentinas.
Para Nardini, "lo aprobado no discrimina partido sino que es igual para todos, de acuerdo al coeficiente que le toca por la coparticipación. Se destinó 50 mil para provincia más 10 mil que van a las intendencias por coparticipación directa; así cada intendencia ya cuenta con los recursos para cumplir con los compromisos que asumió con los votantes".
Asimismo, el intendente negó divisiones en el bloque del FpV, que ayer votó dividido y sostuvo que "nunca hubo ningún reproche y se dejó que cada uno pueda elegir libremente lo que le parecía".
Quien también se refirió al tema fue Gustavo Menéndez, flamante Intendente de Merlo tras ganarle la interna al histórico Raúl Othacehé.
"Todos sabemos que hay un movimiento democrático en la Argentina, es el Peronismo. El Frente para la Victoria goza de buena salud, independientemente que tengamos visiones desencontradas de la realidad", señaló Menéndez.
Además, se refirió a la situación que le tocó vivir el día que asumió en Merlo: "El gobierno saliente votó un presupuesto que no es para nada parecido a las pautas que nosotros hubiésemos fijado en el nuestro", reafirmando la importancia del acuerdo logrado para la Provincia y todos los Municipios.
A pesar de las declaraciones del presidente del bloque del FpV, José Ottavis, quien había anunciado que "no votarían en forma positiva todos los proyectos presentados por el Ejecutivo", finalmente fueron los intendentes peronistas quienes lograron destrabar las negociaciones, doblegar a los legisladores y lograr la sanción de este presupuesto.
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