Sábado, 25 de Junio de 2022

Argentino traslada su exitoso emprendimiento cosmético a EEUU

"El ejemplo de mi padre y la vida de expatriado siempre me impulsó en la búsqueda de ampliar mis horizontes personales y profesionales con el eje en ser emprendedor y mejorar el trabajo de los que me rodean y de paso mejorar la calidad humana", comenta Ramiro Romani, un Licenciado en Relaciones Internacionales, argentino que ha estado ligado a la industria farmacéutica y la ciencia desde muy chico debido a un legado familiar.

13-12-2015


Con 39 años, a través de su gestión empresarial formó parte del desarrollo del Consorcio de células madre en la Argentina junto a instituciones de enorme envergadura. También es parte importante de empresas tales como la Fundación René Barón, cuya función es la de apostar al crecimiento de la ciencia local apoyando la labor de médicos e investigadores científicos.

Padre de familia, este empresario y persona de consulta recurrente en el ámbito científico y farmacéutico, se desempeñó como accionista y gerente de desarrollo de negocios de los laboratorios Therafarma y Penn Pharmaceuticals. Ligado a este trabajo, es que tuvo la oportunidad de abrir Mercado en México, Panamá, Perú, Bolivia, Honduras y Ecuador. Fue precisamente en una visita comercial a México en 2008 organizada por la cancillería Argentina, que Romani generó la venta de un innovador producto de dermocosmética con una de las distribuidoras más grandes del sector en México que sentaría los pilares para buscar una expansión latinoamericana y norteamericana.

"La oportunidad de hacer negocios en México fue fundamental para mi proyección y crecimiento en Estados Unidos, donde hoy tengo tres proyectos en marcha que están generando trabajo en ambos lados de la frontera", cuenta el joven empresario. "Al ingresar a un mercado de las dimensiones del de México, además de asegurarnos que la empresa siga creciendo y generando más empleo y desarrollo científico, nos posibilitó expandirnos en el mercado latinoamericano y así crecer cada día un poco más".

Con la experiencia generada, Ramiro Romani se convirtió en uno de los jóvenes empresarios del sector farmacéutico y de dermocosmética comúnmente consultado por sus pares por su experiencia en el ámbito internacional y el conocimiento del mercado Latinoamericano.

Así, y en sintonía con su labor e inversión en Penn Pharmaceuticals y Therafarma, Romani desarrolló una diversa linea de productos farmacéuticos de alta calidad y bajo costo, resultado de un ambicioso proyecto industrial y social. Este emprendimiento ha sido caso de estudio repetidamente por referentes de la industria farmacéutica en la Argentina, no sólo porque ha ligado la innovación científica y la tecnología de última generación al servicio de la salud, sino porque logró además abrir puertas de mercados todavía difíciles para la industria del país, y llegar al paciente con productos de alta calidad y reconocidos, a precios sociales.

A poco tiempo de obtener su Máster en Comercio Exterior para América Latina en la ciudad de Barcelona, España, Romani decidió superar el éxito local para radicarse en Estados Unidos y darse a la tarea de generar más puentes entre el mercado latinoamericano y norteamericano, facilitando entre otras cuestiones la generación de nuevos puestos de trabajo en ambos lados.

Actualmente, se encuentra inmerso en dos proyectos muy ambiciosos que lo tienen abocado, uno es Gammatec y el otro se llama "1791". La primera es una empresa que produce y desarrolla films disolubles de innovación y la segunda tiene que ver con el armado de una planta de última generación en México D.F. capaz de proveer vacunas en films disolubles sin cadena.

Aunque sigue ligado en el día a día con sus tareas dentro de la Fundación René Baron, Romani apuesta a proyectos en Estados Unidos que en el mediano plazo puedan ser replicados en la Argentina.



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