Domingo, 19 de Abril de 2026

El abuso familiar, otra vez en agenda

Por varios episodios sucedidos en las últimas horas, el tema vuelve a las primeras planas y genera preocupación. Sus complejidades, avances y cuentas pendientes, narradas por un especialista, José Luis Chuquiruna, del Programa de Articulación Institucional (API) del Ministerio de Desarrollo Social.

12-11-2015



El integrante del Programa de Articulación Institucional, José Luis Chuquiruna, habló de la problemática y sus complejidades tras varios casos resonantes que ocurrieron en la última semana, poniéndola en agenda nuevamente.

"Hoy se está visibilizando más una situación que ha estado invisibilizada. Estamos siempre en un contexto de abuso sexual, para tratar de separar los tantos, en cualquier tipo de cultura", sostuvo.

"No necesariamente tienen que ver con abuso sexual, quizá sí hay abandono voluntario, un contexto en el cual la persona, ante la violencia que está viviendo, termina por irse. Estamos hablando de personas que sufren maltratos, diferentes tipos de maltrato, y en este caso se suma también el abuso sexual, que son las razones por las cuales uno se da cuenta que el chico se fue de la casa", manifestó.

"Cuando vas a fondo, descubrís que hubo algún tipo de maltrato", indicó el funcionario.

"Hay que tener claro, el hecho que las mamás trabajen, pasa muy común. Lo que hay que tener en cuenta de que no hay que construir un imaginario de que la pareja es un potencial abusador. Hablamos de casos muy particulares, donde la pareja resulta ser un abusador sexual, esto lo digo para otros casos. Pero cuando la situación se da, que es generalmente después del hecho que se concretó. Hay diferentes organismos que trabajan en la protección del derecho del chico, pero todavía sigue siendo un tema más complejo poder tener en claro todos los indicadores que se puedan ver para empezar a prevenir que hay una situación de abuso o maltrato", acotó.

"Yo soy de la idea de que a veces es mejor una alarma y después vemos si era un cosa o no. Hemos naturalizado la violencia y entonces tenemos una tolerancia al dolor. Entonces, ciertas cosas se pasan por alto y siempre hay que observar ciertos indicadores, como cuando un nene llega a un hospital con un golpe; y después vemos qué fue lo que pasó. A veces pasa en una salita, no se registra eso y pasa desapercibido", sostuvo.

"Esto no significa que hay que estar con las orejas paradas ante todo, pero sí en el ámbito profesional hay que ser un poco más observador", apuntó.

"Lo que sí falta, aunque un poco se ha estado haciendo, son capacitaciones con equipos y demás con el lema de "Antes de irte, llamanos", para dialogar y problematizar estas cosas", siguió, en diálogo con Buenos Aires 2punto0 Formato Radio.

"Falta trabajar ese tema de tener una mirada más intuitiva, más sagaz. Yo creo que no es tan fácil a veces detectar estas situaciones, que uno las ve después, porque el abuso y el control emocional que tiene un abusador sobre la familia es muy complejo; nosotros tenemos una lectura que si alguien trabaja, es carismático, informal, es el gran tipo del barrio. Ese tipo de personas logran tener un control, en el cual los otros no hablan, tienen miedo o son manipulados de tal manera que creen que lo que les está sucediendo, sucede porque hay algo que no hacen bien. A veces no es tan fácil porque tenés la gran pared del silencio", profundizó.

"No es tan fácil hasta que, en algún momento dado, alguien relata algo y se van abriendo las puertas", concluyó.
Regresar