Martes, 21 de Abril de 2026

Hurlingham: donde hubo deudas, cenizas quedan

El concejal Carlos Cueliche sufrió el incendio intencional de su camioneta. Mientras el acuñismo acusa del hecho a la oposición en el distrito, la realidad es que el edil no habría pagado sus deudas para con un grupo que colabora con el Frente Renovador local y éstas fueron cobradas con una molotov a pagar por ventanilla.

16-09-2015



En la noche del lunes 14, el concejal del Frente Renovador de Hurlingham, Carlos Alberto Cueliche, sufrió el incendio intencional de su camioneta, mientras se encontraba con su familia en el barrio San Damián de ese distrito.

Según apuntó el edil, "dos masculinos, que aún no han podido ser identificados, arrojaron un cóctel molotov al vehículo estacionado en la vereda de la casa provocando que el mismo se incendie y sufra destrucción total".

Tras conocerse la noticia, rápidamente el oficialismo que responde a Luis Acuña intentó vincular el hecho a sectores de la oposición, aunque la realidad sería exactamente a la inversa.

Según relatan en el barrio San Damián, Cueliche no es precisamente un hombre muy querido. El concejal que incluso busca su reelección en los comicios de octubre próximo sería además, uno de los principales encargados de las "pintadas" que pregonan por la candidatura de Acuña.

El comunicado oficial del acuñismo, que lamenta lo ocurrido e intenta responsabilizar del hecho a sectores ajenos a su espacio, sostiene que "la camioneta reducida a chatarra no solamente era utilizada por el edil como vehículo personal, sino también como medio de transporte para realizar intensas tareas de ayuda social en San Damián y otros barrios de la comuna". Una versión muy endulzada de la verdadera "tarea" que realizaría Cueliche.

Según quienes viven en San Damián, el edil sería el encargado de coordinar a un sector de los equipos de pintadas y pegatinas de carteles que trabajan en la calle para el oficialismo local.

No obstante, el motivo del ataque no sería otro que una reyerta interna a raíz de una deuda que el concejal tendría con parte de ese equipo de pintadas.

Según relatan, tras escucharse varias discusiones que estarían originadas en el incumplimiento del pago de esa tarea, donde también habrían mediado reclamos y amenazas de represalias, se sospecha que las amenazas habrían dejado el plano verbal para convertirse en un hecho concreto, y Cueliche habría sido "castigado" por su propia gente.

Aunque el concejal asegura desconocer a quienes atacaron su vehículo, en San Damián apuntan a un hombre a quien conocen por el diminutivo de su nombre, que habría purgado una condena hasta hace poco tiempo, y a quien habrían escuchado reclamarle a viva voz el pago de la tarea. Agregan los vecinos además, que la respuesta de Cueliche solía ser "no tengo plata porque Acuña no me pagó". Como respuesta, el concejal habría sido "advertido" en reiteradas oportunidades de que si no pagaba, le quemarían la camioneta.

Antecedentes

Reconocer que se trató de un "ajuste de cuentas" (en el mejor sentido de la palabra) no ayudaría mucho a mejorar la difícil situación política que atraviesa el Jefe comunal cuya candidatura, en las PASO, obtuvo 17 mil votos menos que la de Juan Zabaleta, el candidato del FpV.
Quizá por eso, rápido de reflejos, Acuña apeló a lo que mejor sabe hacer: echar culpas a los demás. Sin embargo, su pasado lo condena.

Cuando era el hombre fuerte del distrito y todos creían reconocer en él no sólo a un jefe político, sino a un hombre de temer, ningún adversario político tuvo chances de enfrentarlo sin que el acuñismo no hiciera valer su fuerza, pero no en las urnas, sino en la calle.

Así, la lista es larga. Una candidata a Intendente de la por entonces Coalición Cívica, padeció una bomba en su propia casa. Otros dirigentes como D?Amico o el abogado Walter Brizzio, lo padecieron enfrentando a la justicia con causas que luego se demostró, eran "armadas" gracias al vínculo del Intendente local con el Poder Judicial de Morón.

Incluso, un hombre que se animó a mencionar un posible vínculo de la familia Acuña con el caso Candela, fue privado de su libertad, subido a una ambulancia con intenciones de dejarlo hospitalizado en el neuropsiquiátrico de Open Door e incluso, su casa fue literalmente arrasada y tirada abajo por topadoras municipales.

Las amenazas a todo lo que el acuñismo considere un problema para sus intereses políticos no se limitan a dirigentes u opositores. También amenazaron y continuaron hostigando a Ana Franzanti, una mujer que padeció una atroz violación en el interior del HCD local y después de diez años se animó a contar públicamente la historia. Una historia donde un hecho policial se roza con la política, porque Ana estaba allí, en ese horario, "castigada" por Acuña tras haberse negado a tener con él otro tipo de relación que no fuera laboral.

Del mismo modo, y con la frase "dejate de joder con Acuña", la periodista de la agencia de noticias Buenos Aires 2punto0, Silvana Varela, sufrió dos amenazas de muerte por haber sido esta agencia la encargada de investigar y dar a conocer la existencia de una SRL que componen todos los integrantes de la familia Acuña (FASIEM) donde se encontraban ocultas nueve propiedades que los Acuña nunca habían declarado tener.

Cuando Acuña era el hombre fuerte en Hurlingham sus adversarios políticos padecieron enfrentarse a él. Hoy, cuando nadie tiene dudas de que se trata de un ex Intendente, hasta los propios se le animan a reclamar deudas internamente.

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