Martes, 1 de Diciembre de 2020

La interna bonaerense del FpV toma envión

Mientras la oposición acapara todas las luces por estas horas, cuando faltan pocos días para las definiciones, la disputa del oficialismo por la sucesión de Daniel Scioli también da que hablar y entregó material para el análisis. Cómo juegan Aníbal Fernández, Julián Domínguez y el también anotado Fernando Espinoza.

07-06-2015



Por Hernán López

Mientras Sergio Massa estira la definición, algunos no descartan que juegue como candidato en la provincia y Francisco De Narváez acaba de poner su declinación a disposición, sumado -esto- a la negativa de Mauricio Macri, la carrera del Frente para la Victoria por la Gobernación también toma color y forma, con tres hombres todavía anotados.

Los protagonistas del chico oficialista son, por ahora, el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quizá el favorito de la Casa Rosada; Julián Domínguez, Presidente de la Cámara de Diputados nacional y hombre fuerte en la Cuarta Sección Electoral; y también Fernando Espinoza, Intendente de La Matanza. El caso de este último, que tiene la carta de ser el titular del PJ bonaerense, es más particular: todos daban por descontado que iba a bajar su postulación pero perjura que tiene el aval de Cristina Fernández de Kirchner para competir, y cuenta además con el aval de muchos de sus pares.

Las pocas encuestas difundidas muestran una ventaja para Aníbal, al menos las últimas que fueron divulgadas. Pero hay más que eso frente a un escenario como el actual.

En la semana, el propio Aníbal Fernández salió a posicionar sus cartas y apuró a los demás sacando chapa. "Conozco la provincia mejor que ninguno, me asiste el conocimiento que he generado en estos tiempos", afirmó.

Era la respuesta a una sorprendente demostración de fuerzas que lograra, días antes, su rival Domínguez. Durante un acto encabezado en Luján, el hombre de Chacabuco puso el acelerador y congregó el apoyo de la CGT oficialista, es decir, más de 40 gremios, 1.200 dirigentes y el guiño de hombres como Antonio Caló, jefe de la central obrera.

Pero también sobresalían, ahí, unos 45 intendentes del Conurbano y el interior, algunos de importante peso -aunque los más fuertes en influencia, como Alberto Descalzo en Ituzaingó, no hayan definido un acompañamiento o favoritismo explícito para algunos de los contrincantes-. Sin dudas, fue todo un gesto para un Domínguez que venía y remaba de atrás.

"Cuando decimos movimiento obrero decimos patria. Si al movimiento obrero le va bien, a la Provincia de Buenos Aires le va a ir bien", fue la muletilla de Julián, que aprovechaba el débil vínculo entre Fernández y, particularmente, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) conducida por Antonio Caló -es el sindicato del jefe comunal de Quilmes, Francisco Gutiérrez, con quien tiene pésima relación-.

Justamente Quilmes fue sede para una importante jugada de Domínguez. Allí logró un acuerdo con el "Barba" Gutiérrez, el enemigo número uno de Aníbal.

Espinoza continúa con sus intenciones y, contra los pronósticos de algunos, no se bajó de la contienda. Lejos de eso, el matancero ya logró el respaldo de tres intendentes fuertes, como Darío Díaz Pérez (Lanús), Raúl Othacehé (Merlo) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).



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