Viernes, 3 de Abril de 2020

El periodismo, sacudido por la denuncia a Máximo

La nota del diario Clarín, firmada por la pluma de Daniel Santoro, movió el avispero político y generó reacciones en ese mundo. Pero también en otros periodistas, como fue el caso de Hugo Alconada Mon, que escribe para La Nación y es autor de notables trabajos anteriores. Alconada Mon advierte que la documentación citada por Santoro, y antes por la revista brasilera Veja, "contiene errores". Su postura completa.

01-04-2015



Los últimos días trajeron una nueva polémica por presuntos casos de corrupción luego que el diario Clarín, haciéndose eco de un material publicado por la revista brasilera Veja, arremetiera contra el hijo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. La denuncia era sobre presuntas cuentas bancarias en el exterior del país y corrió por cuenta del periodista Daniel Santoro, uno de los más importantes del periódico.

Según Santoro, Máximo Kirchner sería uno de los cotitulares de la cuenta abierta en el banco Felton de Delaware, Estados Unidos, que había manejado la ex ministra de Defensa y más tarde de Seguridad, Nilda Garré. Agregaba que también había una segunda cuenta en el Morval Bank & Trust Ltd en las Islas Caimán, por un supuesto monto de 19.845.300 dólares en total.

Naturalmente, la divulgación de ese artículo motivó reacciones varias por parte del Gobierno nacional y los principales referentes del kirchnerismo -entre ellos Aníbal Fernández, Jefe de Gabinete- y agrupaciones como La Cámpora, que fundó el primogénito de Néstor y CFK. También salió a hablar Garré, una de las acusadas en la nota periodística. Pero el que entró en polémica fue el propio Máximo, en una entrevista concedida a Víctor Hugo Morales, en su habitual programa de la mañana.

El periodismo, por su parte, tampoco quedó completamente ajeno. Uno de los periodistas más calificados en causas como esta y estrella del diario La Nación, Hugo Alconada Mon, salió a marcar postura: asegura que los rumores vertidos por Veja y luego recogidos por Clarín circulan, en realidad, desde el año 2011. Pero advirtió que "los papeles disponibles muestran inconsistencias" y pidió "moverse con cautela" en este caso, aunque reconoció su "respeto personal" por Santoro.

Y aclaró: "¿Pueden existir esas cuentas? Sí, pero la data que circula contiene errores".

Esos y otros conceptos fueron volcados por el columnista de La Nación en su blog personal:

Máximo, las cuentas y la grieta periodística
Durante los últimos días salieron a la luz datos sobre supuestas cuentas secretas de Máximo Kirchner, el primogénito del matrimonio presidencial. Por Twitter (ver acá) sugerí cautela anoche y ahora hasta Víctor Hugo Morales me cita para defenestrar que existan esas cuentas.

Vamos de nuevo a ver si se entiende:

1. Respeto a Daniel Santoro del diario Clarín como a pocos colegas;

2. Sólo digo que información sobre esas supuestas cuentas circula desde 2011, que desde entonces la tenemos en el diario y que los papeles disponibles muestran inconsistencias;

3. Planteo que hay que moverse con cautela;

4. ¿Pueden existir esas cuentas? Sí, pero la data que circula contiene errores; y

5. Agradezco a Víctor Hugo (al que de verdad le deseo lo mejor) que me cite al aire en su programa como supuesto auditor de calidad de información sobre esas supuestas cuentas. Espero que haga lo mismo al abordar mi trabajo sobre Hotesur, Ciccone, Lázaro Báez, Cristóbal López, Ricardo Jaime, Embajada Paralela, Muertos durante la inundación de La Plata y varias investigaciones más que publiqué durante los últimos años.

Porque si ahora me van a insultar de un lado de la grieta porque me "vendí" al kirchnerismo y que no entiendo nada, y van a responder del otro lado de esa grieta con que soy un cipayo de Héctor Magnetto y un gorilón de doble apellido, la verdad es más simple: me importa un bledo. Seguiré con mi trabajo de periodista como en los tiempos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, como ahora con Cristina Fernández y como será, si Dios quiere y me lo permite, con quien venga después.
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