Habitantes del barrio Rosales, en la zona de Rincón del Milberg, denuncian que las víboras aparecieron después que el municipio dragara el arroyo Guazunambi, ubicado está a metros de sus casas, unos días antes de la última tormenta. Aseguran que pasaron la máquina, tiraron árboles, removieron tierra y dejaron las cosas a medio hacer, provocando la aparición de estos animales, para susto de los vecinos.
En el último mes y medio, los habitantes de la zona hallaron tres bichos, que mataron por temor a una mordedura.
"Se le ocurrió al municipio dragar un arroyo, supuestamente para que drene mejor, dejaron todo así nomás. Se ve que han removido un nido de víboras que hemos encontrado, ya van 3", explicó Beatriz, vecina de la zona.
"Vinieron a dragar el río dos o tres días antes de la última inundación, supuestamente para que drene mejor, pero dejaron todo un desastre: árboles caídos, que antes contenían el agua, tierra removida y dejaron todo así nomás", explicó e indicó que "todo eso sumado a la marea provocó que estos bichos hicieran un nido" en la zona.
"Anduvo por acá un nuevo delegado, yo a él le di las quejas, de que había quedado mal. La queja de estos bichos. Se rió y me dijo que no podía hacer nada", agregó la mujer y contó también que desde la comuna le dijeron que las víboras no son venenosas pero ella sostiene -porque recuerda de su infancia, cuando pasó algo similar- que sí lo son.
"Hablé con el delegado municipal, la conté que habían venido a pasar la máquina y que dejaron árboles caídos, le conté de las víboras, pero ellos dicen que eso es privado y que no pueden hacer nada. Pero no era privado cuando vinieron con la máquina a dragar el arroyo", señaló y, si bien recibió el compromiso de ayuda, todavía nadie acudió a esa región del partido.
"De las tres que matamos, eran dos de medio metro y una de 1,20 metros. Y estaban furiosas, abrían la boca con colmillos, se hinchaban cuando nos veían y tienen la cabeza triangular, lo que indica que son venenosas", apuntó Beatriz.
"La bicha abría los dientes, se le inflaba la cabeza, era horrible", acotó a Buenos Aires 2punto0 Formato Radio.
Por último, Beatriz también contó que esa limpieza del arroyo, la única que recuerda en años recientes, tuvo lugar antes del temporal porque hacia allí va el agua que escurre del country Villa María de la empresa constructora Pentamar, cercanos a ese asentamiento. Lo cierto es que ni la empresa ni el barrio sufrieron las consecuencias de ese temporal, pero los ciudadanos de Rosales no tuvieron la misma suerte.
"Antes estaba todo lleno de árboles, pero vinieron con máquinas y tiraron varios abajo, ensancharon el arroyo, pero está peor. Nos inundamos, y ahora, encima, tenemos víboras, y vaya a saber qué otros bichos raros habrán por ahí, donde los niños juegan y pescan", remarcó.
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