Para contener el descontento de los docentes y otras franjas del sector público en la provincia, la Gobernación finalmente convocaría a las paritarias por adelantado esta misma semana luego que la Legislatura aprobara el Presupuesto y la Ley Impositiva 2015, que llevó un mes de debate. Era algo que el propio Jefe de Gabinete, Alberto Pérez, había prometido días atrás y ahora cumplirían.
El llamado sería recién para comienzos de diciembre, aunque confirmado en los próximos días.
La idea es empezar la negociación en el mes de diciembre y cerrar las subas de salario a principios del año siguiente para llegar a marzo, cuando arranque el ciclo lectivo, con la tranquilidad de tener un acuerdo a cuestas. Pero eso, por otra parte, no contempla imponderables en el medio como sucedió en el último verano con la devaluación que depreció la moneda y no sólo elevó los precios sino, además, generó varias semanas de incertidumbre que dificultaron todo el asunto.
En los últimos días, paralelamente, hubo confusión por los dichos de algunos funcionarios. Porque la ministra de Economía provincial, Silvina Batakis, aseguró que no estaban dadas las condiciones para iniciar la paritaria este año pero a los pocos días, en sintonía con Pérez, su par en la cartera de Trabajo, Oscar Cuartando, confirmó las intenciones.
La provincia enfrenta el malestar de los gremios, especialmente de la CTA. El Frente Gremial Docente, que incluye a dos gigantes del sector como SUTEBA y la FEB, realizó dos días de paro durante la última semana con el objetivo de pedir la reapertura de paritarias y mejoras salariales, mientras los estatales de ATE hicieron su propia huelga el último miércoles, con los mismos reclamos y otros más específicos, entre ellos las recategorizaciones, nombramiento de personal y paritarias municipales.
Esta semana, los médicos enrolados en la CICOP acompañarán una jornada nacional de protesta dispuesta por la CTA disidente, que conduce Pablo Micheli, y volverán a paralizar los hospitales bonaerenses.
Sucede que los sindicatos consideran, a diferencia del Gobierno provincial, que la inflación degradó el poder adquisitivo de sus bases. Es decir, que el aumento generalizado de precios fue mayor a los incrementos salariales sellados en marzo, sellando una caída de su sueldo en términos reales, y que es necesaria una compensación para transitar el último tramo del año.
En otras palabras, descartada la posibilidad de aumentos, los docentes y los trabajadores estatales exigían un aguinaldo extra o un bono especial por única vez en diciembre. Cosa que los ministros Batakis y Cuartango descartaron una y otra vez durante el último mes, sumando una cuota más de enojo dentro de los gremios cuyas cúpulas, al menos en el caso de los maestros, están fuertemente desacreditadas.
Ni aumentos ni bono. La estrategia de Daniel Scioli para los empleados públicas es anticipar las paritarias. Se verán los resultados.
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