Viernes, 4 de Diciembre de 2020

Cine: Papeles en el Viento

Rescate emotivo. Conmovedora historia de amistad y lealtad en torno al fútbol, en tono de comedia dramática, con excelentes trabajos y dirección actoral. Una obra masiva, popular, y de gran calidad artística.

11-01-2015


Por Sergio Varela
"De qué llorás?" le decía la esposa al actor y músico Antonio Birabent mientras escuchaba por la radio al periodista deportivo Alejandro Apo leer con extraordinaria expresividad uno de los primeros cuentos de Eduado Sacheri. La emoción, la pertenencia al barrio, a un equipo de fútbol, los lazos familiares, la amistad casi como religión incuestionable, fueron desde entonces los rasgos de estilo de este notable narrador, que repartía su tiempo entre los cuentos vinculados con el fútbol con las clases de Historia en colegios secundarios de la zona oeste del Gran Buenos Aires.
Con el tiempo, como buen artista, Sacheri evitó los encasillamientos y se lanzó a una búsqueda temática más severa y hasta sórdida, en un excelente trabajo titulado La pregunta de sus ojos, que fue la base argumental de la película El secreto de sus ojos, dirigida por Juan José Campanella, ganadora del Oscar y premiada y reconocida en todo el mundo. Allí no había referencias al fútbol, ni vínculos entrañables. Todo lo contrario: asesinatos, violaciones, la Triple A, venganzas, y una investigación policial (judicial en realidad, los fiscales son los detectives argentinos) que componían un thriller al mejor estilo "serie negra".
Le siguió Aráoz y la verdad, donde el fútbol retornó a las páginas de Sacheri, con un personaje que logra salir de una depresión para ir en busca de la explicación de una inexplicable jugada histórica que le valió el descenso a un equipo que había sido grande. Dos joyas de esta novela corta: la acción transcurre en Wilde, escenario propicio para ubicar una depresión si los hay, y la jugada en cuestión es un fulminante contraataque. La novela y su progresión dramática pueden compararse en su estructura con un contraataque existencial del personaje protagónico, que deja de sentir pena por sí mismo y disgustarse con el mundo y sus circunstancias, como si fuera una débil marioneta trágica. El protagonista se encuentra con una explicación que lo asombra y conmueve, y le inocula una idea del cambio que le permite descubrir una revelación que lo ayuda a salir de su cenagoso estancamiento en un pasado que, finalmente, se exhibe como más "pasado" (atravesado, superado) que "mejor". Y ese hallazgo logra hacerlo volver en sí, al presente, y a la cruda ?o más bien inexorable-verdad de la realidad. Esta obra fue llevada al teatro con Diego Peretti y Luis Brandoni.
En Papeles en el viento, Sacheri logra una síntesis entre el humor tierno de sus primeros relatos con la mirada más ácida y escéptica de sus novelas. La historia de cuatro amigos de Castelar, que se reúnen tras la muerte de uno de ellos, "El Mono", con varios flashbacks de su patología irreversible y el acompañamiento incondicional de los otros tres (Fernando, "El ruso" y Mauricio), quienes lo ayudan a seguir siendo él mismo y no su enfermedad, es conmovedora, dramática y a la vez poblada de humor y emoción. El apogeo y caída de Independiente es metáfora y a la vez hilo conductor de esta aventura, por momentos desopilante, de tres advenedizos en el negocio del fútbol que deben recuperar 300.000 dólares invertidos en el pase de una promesa del seleccionado Sub-17 que se ha convertido en un tronco intransferible (por lo malo, no por imprescindible).
La adaptación al cine de este trabajo planteaba numerosos desafíos, que han sido superados con éxito. Juan Taratuto, autor (junto con la participación en los guiones de su esposa, la actriz Cecilia Dopazo) de No sos vos, soy yo y Quién dijo que es fácil? es un excelente director de actores. En esa veta, logra un excelente desempeño de Pablo Echarri como el abogado trepador al que se le nota demasiado el barrio, Pablo Rago como "el ruso", un tierno que no da pie con bola en los negocios, Diego Peretti como el profesor de colegio, hermano del muerto, que se expone a las burlas de los empresarios del fútbol, y sobre todo de Diego Torres, impecable como "El mono" en su contraste entre los mejores días y su agonía. Excelentes las breves intervenciones de Daniel Rabinovich como periodista deportivo inescrupuloso y de Paola Barrientos como la impacientada esposa del "ruso". Y también excelente el guión, de Taratuto y el propio Sacheri, que logra un magnífico trabajo de edición, sin quitar, sino extractando las partes de la novela más traducibles al formato de la pantalla grande y compaginándolas de nuevo, en un relato independiente, valga la palabra, pero a la vez leal a la versión literaria original. Superlativos los diálogos ("Veinte mil dólares"; "Veinte mil dólares????!!!!" "Sí, y por más que me lo preguntes una y otra vez, siguen siendo veinte lucas verdes") como soporte narrativo y descriptivo de los personajes, muy claramente definidos, tanto desde el guión como desde las actuaciones.
Una nueva y excelente expresión del mejor cine argentino, fundamentada en la obra cada vez más consolidada de una de las voces más populares, y a la vez más sólidas literariamente, de la mejor narrativa argentina del siglo actual.

Regresar