Viernes, 4 de Diciembre de 2020

Libros: Las hadas del deseo

Como quien susurra al oído indicaciones a un futbolista o boxeador, la sexóloga Mariela Govea, en su libro "Apasionadas (tu vida sexual como una novela erótica)", desgrana consejos y sugerencias de alcoba con sutileza y elegancia profesional. Un atractivo "manual de estilo" de "la Rampolla argentina"

30-11-2014


Por Sergio Varela

El año pasado, fue furor en Estados Unidos una saga de literatura erótica, llanada "50 sombras de Grey". La obra, de calidad literaria bastante opinable, incluso para el propósito de generar sensaciones placenteras ajenas a lo intelectual en los lectores, explota los arquetipos del príncipe azul en ?supuesta- versión semiporno. Como es habitual en la moral puritana estadounidense, una historia que comienza con explícitas escenas de sadomasoquismo y perversión, al tercer volumen incluye presentaciones a los padres, anillos y asados en el country. La falla de esos libros, además de un personaje protagónico inverosímil como "el poeta multimillonario" del cuento de Fontanarrosa ("La degradación de Utte Rummenige"), es que basa el deseo en la dominación versus la sumisión, cuando el verdadero placer consiste en ser elegido y en la decidida participación del otro en el encuentro erótico, sin ataduras (metafóricas o literales, en el caso de la novela).
Lejos de esa dialéctica del amo y el esclavo aplicada a la cama, la psicóloga, sexóloga, profesora de yoga y avezada periodista argentina Mariela Govea, escribió una especie de guía para transformar la sexualidad cotidiana en una experiencia de novela, valga la expresión. Su libro "Apasionadas (tu vida sexual como una novela erótica)" despliega un inspiradísimo repertorio de sugerencias, ejercicios, ideas y referencias sutiles y agradables, basadas en su saber científico pero también en su experiencia de viajes y conocimiento de diferentes culturas, que en conjunto contribuyen a enriquecer la práctica erótica cotidiana. Lo primero que se nota al leerlo (está dirigido especialmente a las mujeres, pero los hombres pueden espiar con atención y aprehender con ganas su contenido), es que Govea es argentina. Alguna vez habrá que parafrasear a Sasturain y escribir una "geopolítica del erotismo". Lejos de esa clásica rutina estadounidense, que pasa sin escalas del "por quién me has tomado" a los latigazos a otro/a esposado/a, vendado/a y colgado patas para arriba, la sexóloga ha planteado un libro donde la sutileza y el buen "tempo" forman parte del asunto, como en el asunto mismo.
En tiempos donde se repite hasta el hartazgo que "la gente cada vez lee menos" o que, desgraciadamente, "no lee nada" impreso, este libro, dado lo interesante del tema, es una buena forma de no perder o empezar el hábito. Pero mucho mejor es tomarlo apenas como una breve escala teórica antes de pasar a ponerlo, valga la palabra, en práctica.

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