Domingo, 19 de Abril de 2026

Milei acusó a Villarruel de conspirar con sectores de Vox y profundizó la crisis interna del Gobierno

El Presidente habló de un "plan de boicot" impulsado desde su propio espacio y expuso una interna que ya se volvió inocultable.

06-04-2026



El presidente Javier Milei volvió a escalar el conflicto interno en el Gobierno al acusar públicamente a su vicepresidenta, Victoria Villarruel, de integrar un supuesto armado para debilitar su gestión junto a sectores disidentes del partido español Vox.

La declaración, realizada en una entrevista a un medio europeo, marca un nuevo punto de quiebre en una relación que ya venía deteriorada y que ahora se expone sin filtros. Según trascendió, Milei aseguró que Villarruel "lo traicionó" y que mantiene vínculos con dirigentes que buscarían interferir en el rumbo del Gobierno.

No se trata de un episodio aislado. La tensión entre ambos viene escalando desde el inicio de la gestión, con diferencias políticas, disputas por espacios de poder y una creciente autonomía de la vicepresidenta, que el entorno presidencial interpreta como un desafío directo.

En la Casa Rosada ya no ocultan la desconfianza. Cerca del Presidente hablan de "boicot" interno y de una estrategia para erosionar la conducción política desde adentro, mientras que el entorno de Villarruel sostiene que fue marginada de las decisiones clave y reducida a un rol institucional.

La mención a Vox agrega un componente internacional al conflicto. Villarruel mantiene vínculos históricos con sectores de la derecha española, lo que en el oficialismo ahora reinterpretan como parte de una trama política más amplia.

El episodio deja al descubierto un problema estructural del Gobierno: la dificultad para sostener cohesión interna incluso en su núcleo más cercano. En un contexto de crisis económica, caída del consumo y creciente conflictividad social, la disputa en la cúpula del poder agrega un nuevo frente de inestabilidad.

Lejos de intentar descomprimir, Milei eligió confrontar. Y lo hizo con una acusación de alto voltaje: que el intento de debilitar su gobierno no viene solo de la oposición, sino también desde su propia vicepresidenta.

La pregunta que empieza a instalarse es otra: cuánto puede sostenerse una gestión con una interna abierta en el corazón del poder.
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