El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó en Tierra del Fuego de las actividades por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, con presencia en la tradicional vigilia en Río Grande y en el acto central del 2 de abril.
La jornada comenzó la noche del 1° de abril en Río Grande, considerada la capital nacional de la vigilia, donde miles de personas acompañaron a los excombatientes en uno de los homenajes más emblemáticos del país. Allí, Kicillof compartió el acto junto al gobernador fueguino Gustavo Melella y dejó una definición política contundente: "La Patria no se vende".
El mensaje no fue aislado. En un contexto de ajuste y tensión social, el mandatario bonaerense volvió a plantear la necesidad de sostener una política de defensa de la soberanía nacional y de reconocimiento a los veteranos.
Ya el 2 de abril, Kicillof participó del acto central junto a autoridades provinciales, excombatientes y familiares de caídos, en una ceremonia que incluyó ofrendas florales, minutos de silencio y discursos con eje en la memoria y el reclamo histórico sobre las Islas Malvinas.
Durante las actividades, el gobernador insistió en que la causa Malvinas "une a todos los argentinos" y remarcó la importancia de mantener el reclamo por vías pacíficas pero con firmeza, en contraste con lo que distintos sectores señalan como un retroceso en la política exterior del Gobierno nacional.
La presencia de Kicillof en ambas instancias ?vigilia y acto? no solo tuvo un fuerte contenido simbólico, sino también político. En medio de la crisis económica y el ajuste impulsado por la administración de Javier Milei, el peronismo volvió a pararse sobre uno de sus ejes históricos: soberanía, memoria y Estado.
En Tierra del Fuego, donde la causa Malvinas se vive con una intensidad particular, el mensaje fue claro: frente a un escenario de recorte y tensiones, el reclamo por la soberanía no se negocia.
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