La Justicia de Brasil le concedió el permiso a la abogada argentina Agostina Páez para regresar al país, en el marco de la causa en la que está acusada de haber realizado gestos racistas en Río de Janeiro.
La decisión fue tomada por el Tribunal Penal N°37, que aceptó una salida alternativa al conflicto judicial: la joven no irá a prisión y deberá cumplir una condena en suspenso, con tareas comunitarias y el pago de una indemnización a las personas afectadas.
En ese contexto, el juez también habilitó su regreso a la Argentina, aunque el fallo todavía no está completamente firme y restan definiciones clave para concretar el viaje, como el monto de la compensación económica y los pasos administrativos para retirar la tobillera electrónica que actualmente debe portar.
La causa se inició tras un episodio ocurrido en enero en un bar de Río de Janeiro, donde Páez fue denunciada por realizar gestos racistas. Desde entonces, permaneció en Brasil bajo medidas restrictivas mientras avanzaba el proceso judicial.
Según trascendió, el acuerdo contempla el pago de una suma que podría alcanzar los 50 mil dólares para cada una de las víctimas, además de la realización de tareas comunitarias como parte de la sanción.
Sin embargo, pese a la autorización judicial, el regreso no será inmediato. En los últimos días surgieron diferencias entre la fiscalía y el juzgado que podrían demorar su salida del país hasta que se terminen de formalizar todos los términos del acuerdo.
Mientras tanto, la abogada manifestó su alivio tras la audiencia, aunque dejó en claro que su prioridad es regresar a la Argentina: "Me siento aliviada, pero hasta que no esté en el país no voy a estar en paz", expresó.
El caso generó repercusión tanto en Argentina como en Brasil, no solo por la gravedad de la acusación sino también por el impacto mediático que tuvo el episodio, que rápidamente se viralizó y derivó en un proceso judicial que mantuvo a la joven durante semanas en el centro de la polémica.
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