La Justicia de Estados Unidos le dio la razón a la Argentina en un punto clave del litigio por la expropiación de YPF, en una decisión que fue presentada por el gobierno nacional como un logro propio y que reactivó la disputa política por su interpretación.
El fallo, dictado en tribunales de Nueva York, representa un resultado favorable para el país dentro de una causa compleja que se tramita desde hace años por la estatización de la petrolera en 2012.
La defensa argentina en ese proceso está en manos de estudios jurídicos internacionales contratados durante la gestión de Alberto Fernández, que diseñó la estrategia legal que hoy sostiene la posición del Estado frente a los reclamos.
Desde el gobierno de Javier Milei se buscó capitalizar la decisión judicial como parte de su gestión, destacando el resultado como una señal positiva en el frente internacional.
Sin embargo, desde la oposición salieron a cuestionar esa lectura y a reivindicar el origen de la estrategia que permitió este resultado.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, uno de los protagonistas centrales de la expropiación cuando era ministro de Economía, defendió la medida y rechazó los cuestionamientos.
A través de sus redes sociales, Kicillof remarcó: "La recuperación de YPF fue una decisión estratégica para la soberanía energética", y apuntó contra quienes intentan cuestionar ese proceso.
En la misma línea, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner también se expresó y respaldó la política de expropiación, al sostener: "YPF volvió a ser de los argentinos para ponerla al servicio del desarrollo".
Desde ese espacio político señalaron además que el Gobierno intenta apropiarse de un resultado judicial que no es producto de decisiones recientes, sino de una defensa del Estado que lleva años en desarrollo.
El fallo vuelve a poner en primer plano el debate sobre la expropiación de YPF, pero también sobre la continuidad de las políticas de defensa jurídica del país más allá de los cambios de gobierno.
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