El gobierno de la provincia de Buenos Aires volvió a convocar a los gremios docentes para reabrir la paritaria, en un contexto marcado por la aceleración de la inflación y el deterioro del salario.
La decisión se tomó tras los reclamos del Frente de Unidad Docente Bonaerense, que venía advirtiendo que el acuerdo vigente había quedado desactualizado frente a la suba de precios.
El titular de SUTEBA, Roberto Baradel, planteó públicamente la necesidad de revisar los números y sostuvo: "La situación inflacionaria obliga a revisar los acuerdos salariales".
La reapertura de la negociación expone la dificultad del gobierno de Axel Kicillof para sostener el equilibrio entre las cuentas públicas y la presión de los gremios en un escenario económico cada vez más complejo.
El conflicto no es sólo salarial: en los sindicatos crece la preocupación por el impacto de la crisis en las escuelas y por la caída del poder adquisitivo de los docentes, lo que empieza a trasladarse al clima en las aulas.
En la Gobernación buscan evitar una escalada que derive en medidas de fuerza, pero admiten que la negociación se da con márgenes cada vez más estrechos.
La discusión paritaria vuelve así a instalarse como uno de los principales frentes políticos de la Provincia, con impacto directo en la gestión educativa y en la relación histórica del oficialismo con los gremios.
Regresar