El Gobierno nacional autorizó el traslado del sable corvo del general José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo, una medida que desató una fuerte controversia pública y política.
El sable, uno de los símbolos más emblemáticos de la historia argentina, se encontraba resguardado en el museo bajo criterios de preservación patrimonial y acceso público. La decisión de modificar su destino fue defendida por el Ejecutivo como un gesto de reivindicación histórica y tradición militar, pero recibió cuestionamientos por parte de historiadores, especialistas en patrimonio y referentes culturales.
Las críticas apuntan a que el traslado implica un uso político de un símbolo nacional y que puede afectar tanto la conservación del objeto como su carácter de bien cultural accesible a la ciudadanía. También se expresó preocupación por la discrecionalidad en la toma de decisiones vinculadas a piezas históricas de alto valor simbólico.
Desde distintos sectores se reclamó que este tipo de definiciones sean debatidas en ámbitos institucionales específicos y bajo criterios técnicos, para evitar que el patrimonio histórico quede sujeto a disputas coyunturales.
La polémica se inscribe en un clima de creciente discusión sobre el vínculo entre el Estado, la memoria histórica y el uso de símbolos nacionales, en un contexto de fuerte polarización política.
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