La carrera hacia 2027 ya empezó a provocar movimientos internos en La Libertad Avanza. La decisión de Karina Milei de priorizar acuerdos con gobernadores aliados para apuntalar la reelección de Javier Milei comenzó a generar malestar entre dirigentes libertarios que, después de años de construir el espacio en sus provincias, temen quedarse afuera del reparto de candidaturas.
El cambio de estrategia no es menor. En las elecciones de 2025, la conducción libertaria había privilegiado la presentación de candidatos propios y la consolidación de la marca violeta en todo el país. Ahora, con la reelección presidencial como objetivo central, la hermana del Presidente parece dispuesta a dejar de lado aquella lógica y avanzar en entendimientos con mandatarios provinciales que puedan garantizar votos y gobernabilidad.
Según trascendió, el mensaje hacia la tropa propia fue contundente. En reuniones con legisladores y referentes del espacio, Karina habría pedido que dejen de confrontar con gobernadores con los que la Casa Rosada busca construir acuerdos políticos y electorales.
La nueva orientación golpea especialmente a los dirigentes que venían trabajando para disputar gobernaciones o encabezar listas en sus distritos. En varias provincias, el entendimiento con los mandatarios locales podría derivar en que La Libertad Avanza no presente candidatos competitivos propios o termine subordinando sus armados a las estructuras de los gobernadores.
El escenario genera una paradoja dentro del oficialismo. Muchos de los referentes que ayudaron a instalar el sello libertario en el interior podrían quedar desplazados justamente cuando el Gobierno necesita consolidar una estructura nacional para buscar un segundo mandato.
La tensión también expone una discusión más profunda: qué lugar tendrán los dirigentes surgidos de La Libertad Avanza frente al desembarco de figuras provenientes de otros espacios políticos y a los acuerdos con sectores de la llamada "casta" que el propio mileísmo cuestionó durante la campaña presidencial.
El objetivo de Karina Milei, sin embargo, parece estar definido. La secretaria general de la Presidencia ya dejó en claro públicamente que la prioridad es construir las condiciones para la reelección de su hermano. En ese esquema, los acuerdos con gobernadores aparecen como una herramienta para ampliar la base política del Gobierno y evitar enfrentamientos territoriales que puedan perjudicar la candidatura presidencial.
La estrategia todavía está en plena construcción, pero el costo interno ya empieza a sentirse. Mientras la conducción libertaria mira hacia los gobernadores, parte de la militancia y de los armadores provinciales comienza a preguntarse qué lugar les quedará en el proyecto político que ayudaron a construir.
Con las elecciones todavía lejanas, la pelea por 2027 ya abrió una nueva interna en el oficialismo: la de los libertarios que hicieron el trabajo territorial y ahora temen que los acuerdos de la Casa Rosada los dejen mirando la elección desde afuera.
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