Jueves, 16 de Julio de 2026
Axel Kicillof reunió a la conducción del Movimiento Derecho al Futuro y dejó una de sus definiciones más fuertes desde que comenzó a construir un espacio político propio: no aceptará una unidad del peronismo que implique subordinación y, si no hay acuerdo, está dispuesto a disputar las candidaturas en las urnas.
"No hay sumisión", fue el mensaje que atravesó el encuentro.
La cumbre se realizó en La Plata y reunió a unos 60 dirigentes del MDF, entre intendentes, legisladores bonaerenses y diputados nacionales alineados con el gobernador.
Frente a su tropa, Kicillof dejó en claro que la unidad del peronismo no puede construirse sobre la base de condicionamientos impuestos por otros sectores.
"No va a haber unidad con condicionamientos", sostuvo.
La definición estuvo dirigida, aunque sin nombrarla, a La Cámpora y al sector del peronismo que responde a Cristina Kirchner, en medio de una interna que se profundizó durante los últimos meses y que tiene como discusión de fondo el liderazgo y la estrategia electoral para 2027.
El gobernador planteó que, si no existe un acuerdo, las candidaturas deberán resolverse mediante una PASO. Y si el Gobierno nacional finalmente elimina las primarias, la alternativa será una elección interna.
La decisión marca un cambio importante en el escenario político del peronismo.
Hasta ahora, buena parte de la discusión interna giraba alrededor de cómo alcanzar una unidad entre los distintos sectores. Kicillof introduce ahora otro criterio: la unidad no puede significar que un espacio defina las condiciones y los demás deban aceptarlas.
Si no hay acuerdo, habrá competencia.
En el Movimiento Derecho al Futuro consideran que una elección interna podría incluso fortalecer al gobernador. Una victoria en las urnas le permitiría legitimar su liderazgo y despejar los cuestionamientos de los sectores que todavía discuten su proyección nacional.
Kicillof evita hablar públicamente de una candidatura presidencial, pero su espacio avanza en una construcción que ya supera ampliamente los límites de la provincia de Buenos Aires.
El MDF comenzó a tender vínculos con intendentes, sindicatos, sectores productivos y dirigentes de otras provincias con el objetivo de construir una alternativa nacional al gobierno de Javier Milei.
"Nuestro espacio nació con el convencimiento de que, para defender a nuestro pueblo y proponer un camino alternativo, tenemos que hacer el esfuerzo de construir algo nuevo", afirmó el gobernador.
Al mismo tiempo, pidió a sus dirigentes evitar una escalada de cruces públicos.
"No vamos a caer en ninguna provocación: nuestra única agenda es dar respuestas a las necesidades de nuestro pueblo", sostuvo.
El pedido llegó después de semanas de fuertes cuestionamientos desde sectores de La Cámpora.
Máximo Kirchner había endurecido la confrontación durante un acto en Parque Lezama, donde reclamó tener a Cristina como candidata y cuestionó a quienes hablan de unidad pero, según sostuvo, ni siquiera se acercan a visitarla.
Kicillof decidió no responder directamente.
Pero la cumbre de La Plata dejó una respuesta política.
El gobernador no quiere que su espacio quede atrapado en una sucesión de peleas públicas, pero tampoco está dispuesto a frenar su construcción ni a aceptar condiciones para garantizar una unidad formal.
La discusión de fondo es quién conducirá al peronismo en la próxima etapa.
Kicillof considera que tiene volumen político, gestión territorial y respaldo suficiente para competir. Y si no hay acuerdo sobre las candidaturas, está dispuesto a medir ese liderazgo en las urnas.
La señal hacia el interior del peronismo fue clara.
Unidad, sí.
Sumisión, no.