Jueves, 16 de Julio de 2026

La producción de las pymes cayó 9,2% y ocho de cada diez empresas sufren por la baja de las ventas

La actividad de las pequeñas y medianas industrias volvió a retroceder durante el primer trimestre. La caída del consumo, el aumento de las importaciones y los problemas en la cadena de pagos profundizan una crisis que ya golpea al empleo.

16-06-2026



La crisis de la industria argentina golpea con fuerza a las pequeñas y medianas empresas. La producción de las pymes manufactureras cayó un 9,2% interanual durante el primer trimestre y la baja de las ventas ya afecta al 83% de las firmas.

Los datos surgen del último informe de la Fundación Observatorio PyME y muestran un escenario cada vez más complejo para uno de los sectores que más empleo genera en la Argentina.

La producción retrocedió también un 1,7% respecto del trimestre anterior y volvió a reflejar las dificultades de las empresas para recuperar sus niveles de actividad.

El principal problema es la falta de demanda.

La caída de las ventas fue mencionada por el 83% de las empresas, el nivel más alto registrado en la serie histórica del Observatorio PyME. La retracción del mercado interno afectó al 61% de las firmas relevadas y sólo una de cada cuatro logró aumentar su facturación.

El deterioro de la actividad ya tiene consecuencias directas sobre el empleo.

La cantidad de trabajadores ocupados en las pymes industriales cayó un 5% en comparación con el mismo período del año anterior y acumula trece trimestres consecutivos de retroceso.

La tendencia profundiza lo ocurrido durante 2025, cuando el empleo en el sector ya había disminuido un 3,6%, la mayor caída de los últimos cinco años. Además, el 27% de las empresas atravesó procesos de achicamiento.

A la falta de ventas se suma otro problema que crece con rapidez: la apertura de las importaciones.

El 46% de las pymes industriales manifestó preocupación por la competencia de productos importados. Un año antes, ese porcentaje era del 25%.

China aparece como el principal origen de esa competencia y un tercio de las empresas asegura haber perdido participación en el mercado interno frente a productos fabricados en el exterior.

Los sectores más expuestos son el textil, el plástico y el caucho, las autopartes y la metalmecánica.

El dato muestra uno de los principales efectos del modelo económico del Gobierno de Javier Milei. Mientras la apertura comercial facilita el ingreso de productos extranjeros, la industria nacional enfrenta una combinación de caída del consumo, aumento de costos y dificultades para sostener el empleo.

La crisis también empieza a afectar la cadena de pagos.

La preocupación por las demoras de los clientes pasó del 35% al 60% en apenas un año. Al mismo tiempo, el 67% de las empresas señaló como un problema el aumento de los costos de sus principales insumos.

El acceso al crédito tampoco ofrece una salida. Sólo el 18% de las pymes industriales logró acceder a financiamiento bancario, el nivel más bajo desde 2006. Como consecuencia, cerca de tres de cada cuatro inversiones en maquinaria y equipamiento deben realizarse con recursos propios.

El escenario se completa con un fuerte deterioro de las expectativas. El índice de confianza empresarial cayó a 40 puntos y alcanzó su nivel más bajo desde el tercer trimestre de 2023.

Las cifras vuelven a mostrar la distancia entre la estabilidad macroeconómica que celebra el Gobierno y la realidad cotidiana del entramado productivo.

La inflación puede bajar y los mercados financieros pueden mostrar números favorables. Pero detrás de esos indicadores, las pymes producen menos, venden menos y pierden trabajadores.

Y cuando ocho de cada diez empresas tienen como principal preocupación la falta de ventas, el problema ya no es solamente de un sector.

Es el reflejo de una economía en la que el consumo no alcanza para sostener la producción y la apertura de importaciones amenaza con ocupar el espacio que deja vacante la industria nacional.
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