La inflación en la Ciudad de Buenos Aires fue del 2,1% durante mayo, según informó el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). El dato representó una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto de abril, cuando el índice había sido del 2,5%, y se convirtió en una de las variaciones mensuales más bajas de los últimos meses.
Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad acumuló un aumento del 14% en los primeros cinco meses de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,1%.
A pesar de la desaceleración general, algunos rubros continúan mostrando aumentos por encima del promedio. Entre ellos se destacaron alimentos, salud, vivienda y servicios, sectores que siguen teniendo un fuerte impacto sobre el presupuesto cotidiano de los hogares. En particular, los alimentos registraron incrementos superiores al índice general y volvieron a ubicarse entre los principales factores de preocupación para el consumo familiar.
El dato porteño es observado con atención por analistas económicos y por el propio Gobierno nacional, ya que suele funcionar como un anticipo de la inflación que días después difunde el INDEC para todo el país. Las estimaciones privadas esperan que el índice nacional también muestre una desaceleración respecto del mes anterior.
Sin embargo, distintos especialistas advierten que una baja en el ritmo inflacionario no necesariamente implica una recuperación del poder adquisitivo. Con salarios que en muchos sectores continúan corriendo detrás de los precios y una economía atravesada por la caída del consumo y la actividad industrial, la pérdida de ingresos sigue siendo una de las principales preocupaciones sociales.
Mientras el Gobierno celebra la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria, sectores sindicales y económicos remarcan que la estabilidad de precios deberá ir acompañada por una recuperación del empleo, los salarios y el mercado interno para traducirse en una mejora concreta en la vida cotidiana de los argentinos.
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