El convenio establece mecanismos de articulación entre ambas provincias en áreas como salud, educación, seguridad, producción, ciencia y tecnología, energías renovables y conectividad.
Desde el entorno de Kicillof interpretaron el acuerdo como parte de una estrategia de construcción federal con proyección nacional. En los últimos meses, el mandatario bonaerense intensificó encuentros con gobernadores, sindicatos e intendentes de distintas provincias en medio de la tensión política con el gobierno de Javier Milei.
Durante una reciente actividad política en Córdoba, Kicillof había planteado la necesidad de construir "una alternativa amplia y convocante" frente al modelo libertario impulsado desde la Casa Rosada.
El vínculo con Insfrán también generó lecturas dentro del peronismo. El gobernador formoseño mantiene autonomía respecto de La Cámpora y conserva peso propio entre gobernadores e intendentes del PJ tradicional, por lo que el acercamiento fue interpretado como un intento de Kicillof de ampliar su base política más allá del kirchnerismo duro.
En paralelo, el gobernador bonaerense continúa reforzando su posicionamiento opositor frente a Javier Milei. "Milei tiene que devolverle a nuestra provincia los fondos que nos sacó", había señalado Kicillof semanas atrás durante un plenario del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio político que lanzó para consolidar una estructura propia dentro del peronismo.
El acuerdo con Formosa quedó así enmarcado no solamente como un convenio institucional entre provincias, sino también como una nueva señal del armado político que el gobernador bonaerense intenta proyectar a nivel nacional de cara al futuro escenario electoral.
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