Miércoles, 20 de Mayo de 2026

Se profundiza el rechazo a la reforma electoral y advierten por una "menor democracia"

Referentes del peronismo, bloques federales y la izquierda cuestionaron la eliminación de las PASO y denunciaron un intento de modificar las reglas en favor del oficialismo.

22-04-2026



El proyecto de reforma electoral impulsado por el presidente Javier Milei generó un rechazo transversal en la oposición, con críticas que apuntan tanto al contenido de la iniciativa como al contexto en el que se impulsa.

Uno de los cuestionamientos más fuertes llegó desde el peronismo. El senador y exgobernador de San Juan, Sergio Uñac, planteó la necesidad de fortalecer la participación interna frente al intento de eliminar las PASO: "Propuse una interna amplia, abierta y participativa? para debatir ideas y ordenar liderazgos".

En la misma línea, advirtió sobre el rol de la oposición frente a la iniciativa oficial: "No podemos ser extras en la película de nadie. Tenemos que volver a ser protagonistas".

Desde una mirada más crítica sobre el impacto institucional, el diputado Nicolás Massot, del bloque Encuentro Federal, sostuvo que la reforma responde a una lógica de conveniencia política: "Eliminar las PASO? cambia las reglas del juego en favor del que ya está en el poder".

Y agregó una advertencia directa sobre sus consecuencias: "Reduce la competencia visible? y le quita a la oposición una herramienta clave".

Desde la izquierda, el diputado Gabriel Solano fue aún más contundente en su rechazo: "Estoy en contra de la reforma electoral del gobierno por proscriptiva y privatista".

Y vinculó la discusión con la situación económica: "La mayoría del pueblo no llega a fin de mes? ese debate es la agenda de la casta".

También hubo posicionamiento institucional desde el socialismo. La diputada Mónica Fein advirtió en un comunicado partidario: "Menos pluralidad es menos democracia".

Las críticas se dan en un contexto donde la iniciativa oficial busca eliminar las elecciones primarias, endurecer los requisitos para la conformación de partidos y modificar el financiamiento político, bajo el argumento de reducir costos del sistema electoral.

Sin embargo, desde distintos sectores advierten que el eje del debate no puede centrarse únicamente en el gasto, sino en las condiciones de participación y representación política.

En ese escenario, el rechazo opositor empieza a configurar un nuevo foco de conflicto en el Congreso, donde la discusión no será solo técnica, sino profundamente política: cómo se organizan las reglas del juego democrático en un contexto de crisis económica y creciente malestar social.
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