Miércoles, 20 de Mayo de 2026

Milei impulsa una reforma electoral para eliminar las PASO y redefine las reglas del sistema político

El Gobierno presentó un proyecto que modifica el esquema electoral, endurece requisitos para partidos y abre un fuerte debate sobre la transparencia y la competencia democrática.

22-04-2026



El gobierno nacional avanzó con un proyecto de reforma electoral que busca modificar de raíz el sistema político argentino, con la eliminación de las elecciones primarias (PASO) como eje central de la iniciativa.

La propuesta fue presentada en el Congreso y plantea, además, cambios en el financiamiento de los partidos políticos, mayores exigencias para su conformación y la incorporación de mecanismos como la denominada "ficha limpia", que impediría la postulación de candidatos con condenas judiciales.

Desde el oficialismo argumentan que el objetivo es reducir el costo del sistema electoral y simplificar los procesos, en línea con la política de ajuste del gasto público que impulsa el Gobierno.

Sin embargo, la iniciativa encendió rápidamente alertas en distintos sectores de la oposición, que advierten que la eliminación de las PASO podría debilitar la competencia interna en los partidos y limitar la participación ciudadana en la definición de candidaturas.

Además, cuestionan que el endurecimiento de los requisitos para conformar fuerzas políticas podría restringir la aparición de nuevas expresiones y consolidar estructuras ya existentes, alterando el equilibrio del sistema democrático.

El debate también se da en un contexto político atravesado por la caída de la actividad económica, la tensión social y el desgaste del poder adquisitivo, lo que agrega un componente sensible a cualquier modificación de las reglas electorales.

En ese escenario, la reforma aparece no solo como un cambio técnico, sino como una disputa de fondo sobre cómo se organiza la representación política en la Argentina.

Mientras el Gobierno busca avanzar con su agenda de reducción del Estado, desde distintos sectores advierten que el rediseño del sistema electoral no puede quedar desligado de la necesidad de garantizar mayor participación, transparencia y equidad en la competencia democrática.

La discusión recién comienza, pero anticipa un nuevo foco de conflicto político en un año marcado por la tensión entre ajuste económico y gobernabilidad.
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