El modelo económico del gobierno Nacional atraviesa una tensión cada vez más visible: sostener el ajuste para intentar contener la inflación o reactivar una economía que no logra despegar.
Según distintos análisis, la inflación volvió a mostrar señales de presión ?con un 3,4% en marzo? en un contexto donde la actividad económica continúa con fuertes disparidades. Mientras algunos sectores vinculados al agro y las finanzas muestran recuperación, la industria y la construcción siguen en caída, con impacto directo en el empleo.
El cuadro expone un límite claro del rumbo económico: la estabilidad de precios no logra consolidarse y, al mismo tiempo, la economía real se enfría. La contracción del consumo, la paralización de la obra pública y la caída del poder adquisitivo configuran un escenario donde el crecimiento aparece cada vez más condicionado.
En este contexto, economistas advierten que el Gobierno enfrenta una disyuntiva compleja: profundizar el ajuste con el riesgo de agravar la recesión, o impulsar medidas que reactiven la actividad, aun cuando eso pueda tensionar la dinámica inflacionaria.
El impacto ya se siente en la vida cotidiana. La caída del consumo y la pérdida de empleo en sectores productivos empiezan a consolidar un escenario de estancamiento, donde la recuperación no llega de manera homogénea.
Frente a este panorama, desde distintos sectores productivos y políticos se multiplican los cuestionamientos a un modelo que prioriza el orden macroeconómico, pero que aún no logra dar respuestas concretas a la industria, el trabajo y la calidad de vida de la población.
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