En declaraciones recientes, Cabrales sostuvo que el retroceso en las ventas refleja con claridad el deterioro del poder adquisitivo y el impacto de la recesión sobre el consumo masivo. "Son niveles de consumo que solo vimos en situaciones extremas", afirmó, al tiempo que señaló que incluso productos tradicionales y de compra habitual están siendo recortados por las familias.
Según explicó, la combinación de inflación persistente, caída de ingresos y suba de costos afecta tanto al consumo en hogares como al canal gastronómico, que aún no logra recuperar plenamente los niveles previos. En ese marco, remarcó que el café, históricamente considerado un producto estable en la canasta, comenzó a mostrar señales claras de contracción.
El empresario también se refirió a las dificultades que atraviesa el sector productivo, entre ellas el aumento de los costos logísticos y de importación, y advirtió que muchas empresas trabajan con márgenes mínimos para sostener la actividad y el empleo.
Las declaraciones de Cabrales se suman a otras señales de alerta provenientes del sector privado, que dan cuenta de una retracción generalizada del consumo, uno de los principales desafíos que enfrenta la economía en el actual contexto.
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