Lunes, 19 de Octubre de 2020

Mar del Plata: trabajadoras de un hospital dejan mensajes de aliento y adivinanzas a pacientes con COVID-19

Se trata de un grupo de mucamas del hospital Houssay se les ocurrió empezar a escribirles mensajes de aliento y hasta adivinanzas en los manteles individuales de papel que les entregan con la comida. La idea de enviar mensajitos en los manteles pronto tuvo el respaldo de los médicos y las enfermeras, que entienden que esa muestra de cariño ayuda a mejorar el estado de ánimo de los adultos mayores.

16-09-2020



(InfoGEI) Un grupo de mucamas del turno tarde del hospital Houssay de Mar del Plata que desde hace meses se encuentran trabajando en medio de la pandemia tuvieron una iniciativa para acompañar los días de los pacientes aislados.

El tercer piso del nosocomio, dependiente de PAMI, se encuentra completo con adultos mayores internados con COVID-19 que sólo tienen contacto con el personal de salud. Por eso a las trabajadoras se les ocurrió empezar a escribirles mensajes de aliento y hasta adivinanzas en los manteles individuales de papel que les entregan con la comida.

Según publicó el portal marplatense 0223, se trata de una forma de acompañarlos en el difícil momento que les toca atravesar.

"Empezamos a hacerlo y enseguida recibimos mucho cariño, por eso es una alegría muy grande para nosotras", explicó Nancy López, una de las mucamas del sector que se ocupa de servir la merienda y la cena a los diez pacientes internados en ese área. "Les escribimos cartitas y ellos ya las están esperando. Incluso, tenemos que tener cuidado de no ensuciar los manteles porque se las guardan", contó Nancy, que comparte la tarea con Alexia, Zoe, Laura y Silvana.

La idea de enviar mensajitos en los manteles pronto tuvo el respaldo de los médicos y las enfermeras, que entienden que esa muestra de cariño ayuda a mejorar el estado de ánimo de los adultos mayores.

El contacto con los pacientes es el mínimo e indispensable. De hecho, cada vez que ingresan a una habitación, luego deben cambiarse por completo para minimizar cualquier riesgo de contagio. "Con algunos podemos hablar un ratito pero, cuando no entramos, golpeamos una ventanita que tienen para que por lo menos nos vean", explicó López.

"Cuando empezaron a capacitarnos para ese área, se sabía poco y nada del virus, así que fuimos aprendiendo con la evolución de los pacientes. Es una situación muy estresante, sobre todo porque muchos de nuestros compañeros se enfermaron, pero lo hacemos con mucho amor y sentimos que es retribuido", aseguró la mucama.

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