Sábado, 25 de Junio de 2022

Cambio climático: Llegan a un acuerdo pero algunos países plantean dudas

195 países firmaron el tratado sobre lo que será atacar el cambio climático en todo el mundo con los combustibles fósiles en la mira. Los avances tecnológicos serán los protagonistas para que las energías limpias tomen la posta. Si bien se intentará combatir las emisiones de gases de efecto invernadero, los países más puntillosos pidieron que se fijaran porcentajes, pero no recibieron el visto bueno.

13-12-2015



"Miro a la sala" -dijo rápidamente el canciller francés Laurent Fabius- "Veo que la reacción es positiva, no oigo objeciones: el Acuerdo de París sobre el clima queda aprobado" anunció el pasado sábado 12/12/2015 tras una Cumbre un tanto conflictiva por las diferentes posturas que se fueron enfrentando en los últimos días.

Este pacto firmado por 195 naciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sentó las bases para comenzar a pensar en un planeta libre de combustibles fósiles.

Dos semanas fue las que necesitó la diplomacia francesa para poder llegar a un resultado que plantea retos enormes para el sector energéticos principalmente, pero al mismo tiempo abre puertas para grandes oportunidades por las energías limpias.

Los países industrializados, responsables históricos del problema, deberán ayudar financieramente a los países en desarrollo. Pero las potencias emergentes que lo deseen, como de hecho ya ha empezado a hacer China, podrán hacerlo también, de forma voluntaria.

Todos los países se comprometen a controlar mutuamente sus planes de reducción de emisiones, bajo un nuevo mecanismo en el sistema de la ONU, con plazos quinquenales a partir de 2023.

El objetivo es que esas emisiones, principales responsables del calentamiento del planeta hasta niveles récord, dejen de aumentar "lo antes posible" y luego se reduzcan "rápidamente", aunque sin fijar porcentajes, como querían los países más ambiciosos, lo cual generó una controversia importante respecto del objetivo que se plantea.

"El acuerdo contiene los principales progresos que muchos pensaban que serían imposibles. Es diferenciado, justo, duradero, dinámico, equilibrado y jurídicamente vinculante", declaró Laurent Fabius, presidente de la COP21 y Ministro de Asuntos Exteriores francés.

A lo que François Hollande, presidente de Francia, añadió: "De qué habrá servido todo el trabajo si no llegamos a un acuerdo. El último paso es el que permite llegar a la meta", sobre las discusiones de último momento que se plantearon y que frenaban el cierre del acuerdo. Este documento integra las voluntades individuales de los países respecto a la lucha climática por un bien común, la protección del planeta.

El texto propone limitar el aumento de la temperatura del planeta "muy por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales", y "seguir esforzándose por limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ºC". Eso satisface tanto a los países emergentes, que no quieren comprometer su desarrollo económico, como a los países más vulnerables a los desastres meteorológicos, que exigen un drástico cambio de rumbo energético. Las organizaciones ecologistas consideraron un avance este acuerdo, aunque no un éxito rotundo.

Los países en desarrollo recibirán US$100.000 millones "como mínimo" a partir de 2020, una cifra que sería revisada "a más tardar" en 2025. Esa era una exigencia que tiene su origen en la fallida conferencia de Copenhague, y que une a todos los países en desarrollo sin excepción.

Pero esa parte clave queda fuera del "núcleo duro" del texto, y es situada en el capítulo de decisiones, para evitar entre otros los obstáculos del Congreso estadounidense, en manos de los republicanos.

Para lograr el objetivo de que el aumento de la temperatura media a finales de siglo se quede entre los 1,5 y 2 grados se establece que todos los países deberán alcanzar un techo en sus emisiones de gases de efecto invernadero "lo antes posible". Los países desarrollados deberán hacerlo los primeros. Los que no lo son tendrán más tiempo, aunque no se fija un año concreto. De lo que sí se habla es que, en la segunda mitad de este siglo, se deberá llegar a un "equilibrio" entre las emisiones y la capacidad de absorber esos gases, principalmente el dióxido de carbono. Este último punto abre la puerta de forma clara a los mecanismos de secuestro y almacenamiento de carbono, una vía que defienden los países petroleros para no cortar ya con los combustibles fósiles.

El principal instrumento sobre el que se construye el acuerdo son las llamadas "contribuciones" nacionales. De momento, 186 de los 195 países que negocian ya han presentado planes de reducción de sus emisiones. Cuando se analizan en conjunto, estos programas de reducción de emisiones dan como resultado un incremento de la temperatura a final de siglo de cerca de tres grados. Por eso, el acuerdo establece que las contribuciones se revisarán cada cinco años al alza. El primer análisis se realizará en 2018 y la primera actualización al alza en 2020, cuando entraría en vigor el acuerdo de París. A los países desarrollados se les exige que reduzcan sus emisiones en sus contribuciones nacionales. A los que no lo son, se les insta a que las limiten o las reduzcan en función de sus capacidades.

Otro de los instrumentos clave del acuerdo es la creación de inventarios para poder hacer un buen seguimiento de los programas nacionales de reducción. Se perfilan tres categorías: los desarrollados, que deberán dar completa información, los emergentes, que tendrán una menor exigencia, y los más pobres, que tendrán el nivel mínimo de obligaciones.

Fuente: Urgente 24

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