Sábado, 15 de Mayo de 2021

Braian Toledo: de Marcos Paz al Mundo con una jabalina

El joven que rompió todos los récords nacionales y hoy está entre los 10 mejores del mundo en su disciplina no olvida sus orígenes, los esfuerzos de su familia y cómo pudo dedicarse a un deporte que hoy lo tiene como uno de sus referentes. Un repaso de su historia en diálogo con Buenos Aires 2punto0 formato radio.

12-10-2015



Braian Toledo nació el 8 de septiembre de 1993 en Marcos Paz. En un barrio donde todos se conocen y en el seno de una familia en la que no sobraba nada, Braian albergaba, como muchos chicos, la pasión por el deporte aunque lejos estaba de imaginar que la disciplina que lo catapultaría sería la jabalina.

En su primera infancia soñó con vestir la camiseta de fútbol de un gran club y hacía sus primeras prácticas en River Plate. Sin embargo, la situación económica de la familia no le permitía sostener el ritmo que implicaba que un chico de Marcos Paz se entrenara en River, y tuvo que dejar el club.

Pero su condición física, su altura, la fuerza de su brazo y su velocidad lo distinguían desde pequeño y fue lo que llevó a un profesor de educación física del lugar a creer que Braian tenía cualidades para el atletismo. Fue él quien lo puso por primera vez frente a una jabalina y desde entonces, la carrera del chico de Marcos Paz fue en ascenso, hasta llegar a ocupar hace poco, un lugar entre los mejores diez del mundo en el mundial de atletismo de mayores, el primero que disputaba Braian. Un chico de Marcos Paz que lejos de marearse con las luces de la ciudad y del mundo, no olvida sus orígenes, habla con humildad y transmite un mensaje de esperanza a muchos chicos que creen que el éxito no es posible para quienes sólo tienen como entorno el potrero y el club del barrio.


En 2006, llegó a su mejor marca en esa temporada de 34,55m. Al año siguiente, ya con más técnica, comenzó con un lanzamiento de 37 metros en la etapa local de los Torneos Juveniles Bonaerenses y terminó llegando al Sudamericano de Coquimbo, Chile, con 47,64 metros, registro que le sirvió para treparse hasta el cuarto puesto de esa competencia.

Su aparición en los Torneos Bonaerenses abrió las puertas para que Secretaria de Deportes de la Nación lo becase a él y a su entrenador-descubridor Gustavo Osorio. Dos años más tarde, el orgullo de Marcos Paz era múltiple campeón argentino, con 20 medallas doradas, 2 plateadas y 3 de bronce.

Su primer mundial juvenil llegó en 2009. De Italia trajo el tercer lugar del podio, con un lanzamiento de 73,44 metros.

Hace poco más de un mes, el atleta logró una proeza histórica para el deporte nacional, cuando pasó a la final del Mundial Mayor celebrado en Pekín, China. No sólo quedó entre los diez primeros sino que pasó a ser el argentino más joven en lograr una actuación así de destacada, lo que tiene su sustento en una carrera hecha a base de talento y esfuerzo. El único sudamericano que llegó a esa instancia alcanzó el décimo lugar con un lanzamiento de 80,27 metros.

"La verdad que yo vengo de un barrio muy humilde y sin un club barrial no podríamos haberlo hecho. Tuve la suerte de conocer a un entrenador que daba clases de atletismo, y me invitó, pero tampoco era un club sino un espacio al que iba, y pude comenzar así. Creo que todos los clubes gratuitos son muy importantes porque hay muchísimo talento y falta el espacio y el ambiente para encontrarlo", manifestó el joven deportista, que puso a Argentina en los primeros planos de una disciplina poco conocida en el país, durante una entrevista concedida a Buenos Aires 2punto0 formato radio.

"Era alumno de la escuela 15, mi profesor Gustavo, era profesor de la secundaria, empezó a invitarme a las clases de atletismo a los 10 años, porque era alto y tenía el brazo rápido para saltar y empecé así. Cuando lo conocí, me gustó y me apasionó el deporte en sí y después, particularmente, la disciplina de jabalina", agregó.

Sin embargo, a Braian no eligió una disciplina que en Argentina sea pasión de multitudes. Comparado con otros países, incluso de Latinoamérica, el nuestro está muy lejos uno de aquellos donde se inclulca el atletismo y se lo fomenta como base principal de cualquier disciplina deportiva. Y mucho más lejos aun, de ser el atletismo en sí, una disciplina a la que muchos decidan dedicarse y sean reconocidos por ella.

"Creo que todos sentimos que no se le da importancia, estamos muy lejos de lo que es Europa y la valorización y el reconocimiento a los atletas. Es muy duro, es un deporte individual, y cuando vas a competir, vas con tu equipo nacional, pero estas vos solo. Se pone duro, realmente hay mucho nivel. Cuando se logra eso, es muy lindo y creo que la dimensión no se llega a tomar acá", siguió el lanzador de jabalina, quien terminó entre los diez primeros del reciente Mundial de Mayores.

Braian relata además: "Este no fue el primero (Mundial), tuve varios pero de menores, juveniles. Este fue el primero de adultos. No pensaba quedar entre los 10, quería más, sabía que estaba bien preparado, pero era difícil. Haber sido el argentino más joven en estar en una final y poder estar, es una expectativa muy grande para los próximos años. Todavía falta mucho. Por el momento son experiencias", contó.

El joven inscribió su nombre en las páginas doradas de la historia del deporte argentino. Allí, con sus 21 años, Braian compartió la final de un mundial con atletas de primer nivel, con amplia experiencia en el rubro y así y todo, no le pesó. Hizo lo que sabe hacer y se trajo la satisfacción de haber ocupado esa nómina, pero pensando en lo que viene a futuro. "La técnica es una sola para todos, lo que se cambia es el estilo. Pero la técnica es la misma, no hay otra. Después de lanzar la jabalina, uno puede hacer la pirueta que quiera. No hay técnica diferente, hay una sola, pero que en cada atleta se ve diferente por el estilo personal. La maduración llega con más experiencia, preparación de trabajo, y con más experiencia internacional", reveló Braian.

En esta oportunidad, el primer lugar del podio fue para Julius Yego, un keniata que lanzó su jabalina 92,72 metros; el segundo fue el egipcio Ihab Abdelrahman El Sayed (88,99 metros) y en tercer lugar quedó el finlandés Tero Pitkämäki (87,64 metros).
Cada uno tenía su estilo. Más carrera inicial; tirarse en palomita al llegar a la línea (los finlandeses) o menos carrera pero mayor fuerza de brazo. Cada quien, elige lo que mejor se adapta a sus capacidades.
"La carrera es parte de cada uno, eso no te define. Puede ser más larga o más corta. Eso no marca la diferencia, es una cuestión de comodidad y del estilo personal", explicó Braian.

Pero lo más destacable de este chico de Marcos Paz son sus logros humanos. Su humildad. El estar al lado de chicos de clubes de barrios que como alguna vez le sucedió a él, sueñan con poder llegar a una meta. Y lo hace sin olvidar su barrio, su esencia.

"Hay que tomarlo como un ejemplo de que se puede, que nada es imposible, que todo se puede lograr a través del sacrificio. Y que la dificultad no sea un obstáculo sino un trampolín para poder cambiar la realidad y que sea un poquito mejor o totalmente mejor, pero que lo hagan con toda la honestidad del mundo. Ser una buena persona te abre las puertas a futuro", cerró. Mejor imposible.


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