Miércoles, 28 de Octubre de 2020

Monarquía en Tigre: Nuevo caso de abuso de poder, esta vez vinculado con el padre de Sergio Massa

El 29 de septiembre, el padre del candidato presidencial comió en la panchería que visita frecuentemente junto a un acompañante, se fue del lugar y, a los pocos minutos, volvió para reclamar un teléfono celular que había perdido y donde tenía "una agenda muy delicada". Acusó a Natalia Iñigo, que atiende al público en el local. A partir de ahí, Natalia comenzó a vivir una pesadilla que narró a Buenos Aires 2punto0 Formato Radio. Impunidad y distinta vara en Tigre.

09-10-2015



Natalia Iñigo trabaja en una panchería de Rincón de Milberg desde hace más de un año. Es la encargada de atender a todos los clientes y es reconocida por su jefe.

Todo normal hasta que el martes 29 de septiembre irrumpió el padre de Sergio Massa, que comía en ese lugar una o dos veces por semana, y surge un conflicto. Pocos minutos después de abandonar el lugar junto a un acompañante, los dos vuelven a reclamar por un teléfono celular que habían perdido.

Primero fue el acompañante, después el padre del candidato presidencial en persona.

Cuando Natalia les explicó que ni ella ni nadie habían visto el celular, ambos comenzaron a perder los estribos y la acusaron de haberse quedado con el artefacto. El señor trató de chapear la situación, diciendo cosas como "Mirá, yo soy el padre de Sergio Massa" y pidió las imágenes de las cámaras que hay en el local de comidas rápidas.

Las filmaciones -según narró Natalia- mostraban cuando ella levantaba y limpiaba la mesa, una vez que estos se habían ido, y posteriormente iba a la cocina de la panchería, donde estuvo aproximadamente un minuto. El padre de Massa argumentaba que un minuto era demasiado tiempo y llegó a sugerir que ella se quedó con su celular y lo había guardado ahí adentro.

Todo a pesar que las imágenes demostraban cabalmente que no había ningún celular arriba de la mesa y que Natalia Iñigo sólo levantó los cartones donde estaban apoyadas las hamburguesas que acababan de comer. Nada más que eso.

Al día siguiente, no obstante, arrancó una especie de pesadilla para ella, que está embarazada y no es recomendable que viva momentos de estrés como estos. La Policía fue hasta ese lugar para trasladarla hasta un destacamento donde estuvo demorada por casi 4 horas, y los oficiales trataron de persuadirla para que devolviera un teléfono celular que ella no tenía en su poder.

Lo mismo pasó cuando, después de eso, tomó contacto con una defensora oficial del distrito. En quien no confiaba y que tenía un discurso similar al anterior. Le decía cosas como "Vi tu caso, con el fiscal hablé, me dio la oportunidad de que si vos tenés el celular, me lo des a mí y listo", algo que, a todas luces, es absolutamente ilegal.

Una muestra más de cierto autoritarismo y distinta vara que impera en Tigre.

El testimonio de Natalia completo:

"Trabajo hace un año ya. Hasta ahora todo perfecto. El tema cambia el martes 29 de septiembre cuando viene este señor con un acompañante. Comieron acá dos hamburguesas y se fueron normalmente. Volvió, 20 minutos después que se fue con un acompañante, diciendo que se había olvidado un celular en la mesa, que estaba apagado y que tenía que estar acá. Le dijimos que no habíamos visto ningún celular. Este fue el acompañante. A los 5 minutos entró, diciendo lo mismo y yo le reiteré que levanté la mesa y que no había visto el celular. Me dijo "Yo soy el padre de Sergio Massa"", explicó.

"Él dijo que tenía una agenda muy delicada, hizo hincapié en que tenía que estar acá porque no había ido a ningún otro lado", agregó Natalia Iñigo, en diálogo con Buenos Aires 2punto0 Formato Radio.

"A partir de ahí, vinieron dos veces más en el día, a ver si estaba el dueño para ver las cámaras, a dejarme tarjetas para poder comunicarme. Yo seguí mi horario, tranquila, normal, porque yo no hice nada. El dueño me dijo que habían venido a ver las cámaras y que, como yo tardaba un minuto en salir de la cocina, ellos sospechan que yo tenía el celular. En la mesa no se ve ningún celular, no se ve que yo levanto nada raro, yo sólo levanto dos cartones donde comieron dos hamburguesas", indicó.

"La Policía cae al otro día, con orden de llevarme. El fiscal era Mariano Méndez. Me llevan al destacamento de Rincón, de la Policía Bonaerense. Me tuvieron desde las 13.30 a casi las 17.00. Estuve sentada durante todo el tiempo que me tuvieron ahí. Lo primero que me dijeron, me sentaron, hablaron entre ellos, y lo que me dijeron es que si tenía el celular, que lo diera, porque ni yo ni ellos íbamos a tener la agenda delicada que tenía ese celular. Que lo pensara, que no iba a pasar nada", siguió.

"La Defensora aparece al otro día, cuando yo me presento a la Fiscalía, donde me notifican que tengo una causa por hurto. No confío en la defensora. Cuando llego, ella me empezó a hablar, me dice "Vi tu caso, con el fiscal hablé, me dio la oportunidad de que si vos tenés el celular, me lo des a mí y listo", o sea que si yo lo devolvía, esto se terminaba. Y nunca pasó", reveló.

"Mi jefe me acompañó hasta la Fiscalía, me apoya porque, yo acá en mi trabajo, soy la única que trabaja en la parte de adelante, atendiendo al cliente. Nunca les faltó nada mientras trabajo yo", narró.

"Estos días no sentí nada más. Pero bueno, como se está haciendo tan público, hay gente que me manda mensajes por Facebook. Gente que me apoya, otra que me manda insultándome. Pero yo quiero estar tranquila, para transitar bien mi embarazo", completó.
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