Sábado, 21 de Mayo de 2022

La interna massista por la Gobernación sigue al rojo vivo

En las dos últimas semanas no fueron ni el fichaje de Francisco De Narváez ni las conversaciones de Martín Insaurralde. La tormenta tuvo como autor a Gustavo Posse, que podría no seguir en el espacio y dinamitó más la interna, evidenciando algunas de las debilidades que tiene el Frente Renovador camino tanto a la provincia como el Gobierno nacional.

25-01-2015



Por Hernán López
Si la incorporación de Francisco De Narváez fue polémica y la posibilidad de sumarlo a Martín Insaurralde da que hablar desde mediados del año pasado, otro que nubló la interna massista por la candidatura a Gobernador es Gustavo Posse, anotado él mismo en esa carrera y de futuro incierto luego que -en las dos últimas semanas- rompiera con los moldes del Frente Renovador.

Peor que proponer una fórmula conjunta entre Sergio Massa y Mauricio Macri, con el segundo en el casillero presidencial y el primero como su acompañante, fue el hecho de relativizar el supuesto éxito del tigrense en las encuestas.

En efecto, el Intendente de San Isidro habló de "escalas" y confesó que tanto el Jefe de Gobierno porteño como el Gobernador bonaerense están una "escala" por encima de Massa, conocido por su intención de saltar un escalón y pasar directamente a la Presidencia de la Nación sin haber intentado en el orden bonaerense antes de eso, un paso que Scioli y Macri están por concluir a fines de este año.

Y más todavía, Posse argumentó que la única manera de imponerse sobre el Gobierno nacional es a través de esa boleta conjunta, que una a Massa con el líder del PRO. De otro modo -interpreta el precandidato a Gobernador- sería irreversible un eventual triunfo de Scioli, reconociendo implícitamente que el Mandatario provincial viene mejor posicionado en las encuestas.

Eso último no es un aspecto trivial, al menos para un espacio tan íntimamente ligado a ese universo cambiante de los sondeos. Y el comentario de Posse, en ese sentido, habrá caído como una bomba: si la batalla más feroz que libra el ex Intendente de Tigre y el sciolismo es por la intención de voto, cuando la campaña todavía no arrancó oficialmente, la presunción del sanisidrense tiene que haber caído mal.

Y no es lo único. Posse también puso en duda y matizó el potencial del massismo incluso en la provincia, que en teoría es su feudo más importante. "No es que nosotros somos súper fuertes en la Provincia de Buenos Aires. Con este club de precandidatos, con esta federación de candidatos, tenemos entre 18 y 20 puntos y a esta altura se supone que seríamos entre 70 y 8o intendentes", aseveraba durante la semana pasada.

Ese es el meollo de la cuestión a fin de cuentas. Entre tantos candidatos a la Gobernación, Massa no encuentra el rumbo adecuado.

De Narváez pasó con beneplácito, Insaurralde será otra patada en el hormiguero, si efectivamente desembarca dentro del Frente Renovador. Posse tendría un pie afuera y, mientras tanto, sigue el duelo entre Mónica López -y su esposo, el sindicalista de los petroleros, Alberto Roberti- con Darío Giustozzi, otros dos que piden pista en la convulsionada interna. Todo por no mencionar a Jesús Cariglino, quizá el más disconforme con todo esto y de pésima imagen fuera de su zona.

Mucho más no hay.


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