Martes, 25 de Febrero de 2020

Camino a octubre, Córdoba se posiciona como una de las plazas más importantes

La provincia mediterránea tendrá una trascendencia que en la coyuntura, marcada por las denuncias en Tucumán y la aparente unión de los espacios opositores, no fue calibrada del todo. El más votado de las PASO cordobesas, José Manuel De La Sota, no estará y los distintos espacios ya piensan en esos votos "vacantes". Pantallazo.

30-08-2015



Por Hernán López
El foco sobre Tucumán y el clima en que entró la campaña durante la última semana, ciertamente, pusieron un alto a los temas estrictamente electorales que habían quedado en el tintero luego de las PASO y las necesidades de cada espacio. El interés por el sistema electoral, el pedido de una modificación, la unión opositora y las respuestas del oficialismo -sumado a los problemas de gestión que van surgiendo, como pasó con las inundaciones de este mismo mes- monopolizan la atención.

Pero hay una serie de factores que dejaron las primarias el 9 de agosto y que, lentamente, comenzarán a posicionarse como eje central.

Son varios, aunque uno brilla más que los demás y es el enigma Córdoba, cuyo cuadro de situación es diametralmente diferente a otras provincias del país. Por una razón principal: allí ganó UNA con el 38,79 por ciento de los votos para el máximo cargo nacional con un aplastante triunfo del Gobernador actual, José Manuel De La Sota, sobre Sergio Massa.

El 85,47 por ciento de los sufragios fueron para el Mandatario de la provincia mediterránea, la segunda en cantidad de electores, sólo detrás de Buenos Aires y levemente por encima de Santa Fe. 632.716 fueron los votos recibidos por el retador presidencial que cayó en la interna del citado frente y no estará en los comicios de octubre, dato relevante.

Daniel Scioli, el elegido del Frente para la Victoria, sacó el 38,41 por ciento en todo el país, Cambiemos -con sus tres ofertas liderada por el ganador de ese chico, Mauricio Macri- obtuvo el 30,07 y UNA el 20,63 -incluyendo los 632.716 sufragios acumulados por De La Sota en su reducto-. Los dos primeros tienen el desafío: el bonaerense siente la necesidad de ganar en primera vuelta y necesita que su caudal aumente, mientras el Jefe de Gobierno porteño apunta a reducir la brecha. Massa, por su parte, querrá concentrar los votos de su rival interno.

Hasta ahora, De La Sota evitó las fotos y gestos para Scioli y Macri naturalmente; y dio muestras de tenue acercamiento a Massa, con quien compartió una actividad hace dos semanas y convocó a que los suyos voten por él. Pero como toda la clase política repite sin descanso, los dirigentes no son dueños de los votos sino que los propios ciudadanos deciden qué hacer con ellos.

De ahí que no necesariamente Massa vaya a capturar todos esos votos, aunque probablemente sí una porción interesante. El tema de fondo es cómo harán Scioli y Macri para disputar una parte del caudal.

El sciolismo está particularmente interesado considerando la pobre performance de la fórmula Daniel Scioli-Carlos Zannini en suelo cordobés, donde apenas tuvieron el 14,66 por ciento de las preferencias -cuando Cambiemos, por comparación, acumuló el 35,38 por ciento-. Una interpretación sencilla sugerirá que la baja actuación del FpV está estrictamente correlacionada con el éxito del delasotismo en su tierra: el voto peronista va para esa última expresión, minando las chances de Scioli. Con De La Sota afuera de la ecuación en octubre, en las usinas de calle 6 piensan que allí tiene su gran nicho y la clave para llegar al mágico 45 por ciento que evitaría un balotaje.

Por citar un caso, Cristina Fernández de Kirchner alcanzó el 37,34 por ciento en las elecciones nacionales del 2011 sin De La Sota en cancha (que había ganado las provinciales tres meses antes, en su caso sin el FpV en la disputa, que no presentó postulantes propios), uno de sus totales más bajos en todo el país. Basados en esa pista, algunos dirán que Scioli tiene margen de maniobra favorable, pero la pintura actual está lejos de aquella, cuando la Presidenta de la Nación pasaba la barrera de los 54 puntos, cosa que ella misma presumió esta semana, con Scioli sentado a su lado.

Macri piensa en aumentar sus propios votos, metiéndose también en el terreno de De La Sota. El 35,38 por ciento de Cambiemos en las primarias de agosto tiene fuerte aroma radical, históricamente grande en esos lares. Su misión, ahora, será ponerse a prueba ante el grueso del electorado peronista de la provincia, cuya relación con el kirchnerismo, acaso, no está del todo analizada.

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