Jueves, 21 de Febrero de 2019

"Está clara la ausencia del Estado que no protegió a docentes ni a estudiantes"

A seis meses de la explosión de la escuela de Moreno que se cobró la vida de Sandra Calamaro y Rubén Rodríguez, el esposo de la vicedirectora fallecida publicó una carta abierta que responsabiliza al Estado por la desprotección. Hasta el momento, no hay responsables judicialmente procesados por la tragedia excepto el gasista.

08-02-2019



Sandra Calamaro y Rubén Rodríguez perdieron la vida cuando se produjo una explosión en la Escuela N°49 de Moreno. El 2 de agosto de 2018, hace poco más de seis meses, ambos, vicedirectora y auxiliar, habían llegado temprano para preparar el desayuno de los chicos que concurrían al establecimiento, muchos de ellos, con la panza vacía.

Desidia del Estado. Desatención del gobierno provincial, responsable de la infraestructura escolar, y parches por doquier. Sin embargo, judicialmente nadie está responsabilizado de las dos muertes que no fueron accidentales, sino que pudieron prevenirse.
La gobernadora María Eugenia Vidal y el ministro Sánchez Zinny trataron de deslindar la responsabilidad en el gasista. Sólo en él. Ni siquiera en quien inspeccionó el lugar y mucho menos, en el Consejo Escolar, responsable de la contratación del matriculado, e intervenido por la administración de Vidal desde unos meses antes a que sucediera la explosión.

Tras lo sucedido en Moreno se revisaron el resto de las escuelas de la provincia y más del 90 por ciento arrojó fallas en la prueba de hermeticidad de las instalaciones de gas y deficiencias en las eléctricas, con lo cual muchos establecimientos permanecieron con sus puertas cerradas por largas semanas. "Antes al menos había parches; se iban arreglando como se podían, pero desde hace tres años no hay ni eso", se escuchaba decir a la mayoría de los docentes. Precisamente, desde que asumiera Vidal y entre otras cosas, modificara y desmembrara el área de infraestructura escolar.


El marido de Sandra, Maximiliano Grah, habla de la tragedia en primera persona en una carta publicada por La Garganta Poderosa:

"Aquel 2 de agosto por la mañana, hace exactamente seis meses, acompañé a Sandra a la parada del colectivo para que fuera a enseñar y yo me llevé a los chicos al colegio en Villa Tesei. Ni bien los dejé allí, una amiga de ella me llamó y escuché los gritos de "tenés que venir". Yo preguntaba por qué, qué había pasado, y desde el otro lado me volvieron a responder "tenés que venir". Cuando llegué, se me vino el mundo abajo. Un oficial me recibió con la noticia: "La señora está fallecida". Me empezaron a temblar las piernas, sentía que me caía.

Su pérdida fue enorme, porque más allá de que era una excelente profesional, en lo familiar era una máquina que no paraba un segundo. Siempre estaba atenta a las necesidades del resto, como en esas enteras y eternas madrugadas que pasaba haciendo tortas para llevar a la escuela. A pesar del cansancio amaba la docencia, la hacía muy feliz. De hecho, también trabajaba los sábados en el programa Patios Abiertos, donde notó que los días que cocinaba asistían el doble de chicas y chicos. Allí laburaban con el deporte y las manualidades, era una gran recolectora de materiales reciclables. De repente íbamos en el auto y con un grito me pedía que frenara: "¡¿Viste eso?!". Y levantaba una bolsa de telas para su taller de costura.

Así era Sandra, cada minuto de su vida.

Espero que la causa avance, pero no comprendo los tiempos de la Justicia porque ya pasó medio año pero la investigación continúa bajo secreto de sumario. Tras las muertes de Sandra y Rubén sólo inculparon al gasista, mientras que el interventor designado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires ni siquiera fue procesado. En la tragedia está clara la ausencia y la responsabilidad del Estado, que no protegió a docentes ni estudiantes. Sólo imploro que no haya intereses políticos de por medio y que caiga quien tenga que caer.

La pienso todos los días. Todos. ¡Todos! Me acuerdo tanto de la vez que la conocí, allá por el 98, y el día en que decidimos mudarnos juntos en febrero de 2001, hace justo 18 años. Todo es más difícil sin ella. Se fue de mi lado una compañera, una amiga, una madre, una amante, una fuerte y enorme mujer. Y, aunque no me gustan mucho las fotos, hoy quiero homenajearla así, feliz, siempre con esa sonrisa que tanto amaba.

Hoy, prefiero recordarte así, amor, con un beso que exige justicia"

Maximiliano Grah, pareja de Sandra Calamano,


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