Martes, 11 de Diciembre de 2018

La CGT encabeza el paro más importante desde que gobierna Cambiemos y se siente fuerte en todo el país

Es la tercera huelga nacional por 24 horas contra el Gobierno de Mauricio Macri y por primera vez reúne a todo el arco sindical y las organizaciones sociales. Será la plataforma para la negociación de paritarias con un piso del 25%. Se siente un alto acatamiento en todo el país.

25-06-2018



El paro general de la CCGT que comenzó a la hora cero de este lunes se siente con fuerza, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires debido a la adhesión de los gremios de transporte y a la movilización de sectores de izquierda y movimientos sociales en los accesos porteños.

Se sumaron a la protesta todos los sindicatos del transporte y no hay colectivos, subtes, trenes, taxis ni aviones. Según el Gobierno, "la huelga genera al país una pérdida de más de $ 28.824 millones".

En tanto, Desde el ministerio de Transporte calcularon que el paro afecta a más de 71.000 pasajeros de vuelos nacionales e internacionales. La medida de fuerza tuvo acatamiento en los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque, no así en El Palomar donde sólo opera Flybondi, la aerolínea altamente cuestionada por su origen, los beneficios que recibió y la conversión de El Palomar de base militar a aeropuerto civil para favorecer a la empresa de estrechos vínculos con los funcionarios nacionales.

"Es inaceptable que los gremios aeronáuticos afecten la operación de las líneas aéreas y sus pasajeros sin entender que cada uno de ellos contribuye diariamente al desarrollo de esta industria, creando nuevas fuentes de trabajo, invirtiendo en infraestructura, tecnología y capacitando a su personal con los más altos estándares internacionales" se quejó Felipe Baravalle, Director Ejecutivo de JURCA, la Cámara que nuclea a las aerolíneas.

Debido a la adhesión de los sindicatos del transporte, tampoco habrá recolección de residuos, recarga de cajeros automáticos en los bancos ni abastecimiento de combustibles en las estaciones de servicio. Además, no habrá clases en las escuelas de la Provincia de Buenos Aires, debido a que se sumó a la huelga el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB).




Por su parte, Héctor Daer, uno de tres secretarios generales de la central sindical, dijo en rueda de prensa que "los datos económicos que afectan a los sectores vulnerables de la sociedad son cada vez más angustiantes".

Esta es la tercera huelga de la CGT contra las políticas de Mauricio Macri desde que el jefe de Estado asumió el Gobierno en diciembre de 2015. Sin embargo, desde la Casa Rosada apuntan a retomar el diálogo con la central sindical, o por lo menos con el sector dialoguista de la cúpula gremial, algo que podría ser difícil si el 22 de agosto triunfa la línea que propone como máximo conductor de la CGT a Pablo Moyano.

Juan Carlos Schmid, otro de los jefes de la CGT, vaticinó en declaraciones radiales que la huelga será "la más importante de los últimos ocho años" y pronosticó una etapa de "mayor conflictividad" si el Gobierno no corrige el rumbo económico.

En tanto, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca dijo al canal de televisión Todo Noticias (TN) que "el paro no sirve para nada porque no soluciona los problemas de los argentinos" e instó a la CGT a "retomar el diálogo".

La medida tuvo el apoyo explícito del sector de la Iglesia católica argentina que tiene mejor relación con el papa Francisco. Monseñor Jorge Lugones, presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (Cepas) y amigo del papa, dijo el viernes que "la huelga es una herramienta que propone la doctrina social de la Iglesia cuando se dan situaciones de injusticias sociales" y sostuvo que en Argentina "hace falta sensibilidad social".

En este sentido, la CGT consideró que el crédito de 50.000 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) acordó entregarle a principios de junio al país representa "un ajuste (económico) muy importante para los meses venideros".

La huelga, sin movilización, decidida por el consejo directivo cegetista el 12 de junio pasado, recibió la adhesión de todo el arco sindical, por lo que se descuenta será la más importante del siglo. Además de la CGT se sumaron el MASA, la Corriente Federal, importantes gremios no alineados como el SMATA y la UOM, las tres CTA, los movimientos sociales y hasta la Organización de Trabajadores Radicales.

Por su parte los partidos Obrero, Movimiento Socialista de los Trabajadores e Izquierda Socialista, todos de la izquierda trotskista, anunciaron que desde hoy a las 7 harán cortes del tránsito en accesos a la ciudad de Buenos Aires, donde al mediodía llevarán a cabo un acto en el Obelisco porteño.



La CGT fundamentó esta huelga "en la necesidad de expresarle al Gobierno nacional" su "más enérgico repudio al ajuste salvaje al que somete a los trabajadores".

En este sentido, citó "el veto a la rebaja de tarifas aprobado por el Congreso y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus consecuencias sobre el empleo, la obra pública, la seguridad social y las economías regionales, que no hacen más que agravar dramáticamente la ya insoportable situación social".

"No vamos a permitir que el ajuste lo hagan otra vez los que menos tienen, los trabajadores ocupados y desocupados, los jubilados y los sectores más vulnerables, que ya viven en condiciones sociales extremadamente precarias," remarcó en un documento difundido a mediados de junio.

Por su parte, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, consideró que la protesta "no tiene ningún sentido" porque "ni siquiera la gente sabe por qué está parando".

"En el gobierno no rompemos el diálogo", subrayó en declaraciones a distintos medios de prensa.

"Al día siguiente vamos a estar en el mismo lugar. El diálogo está; hablamos con todos los que quieran sentarse a dialogar pero hay muchos que no quiere", insistió Frigerio.

El triunviro de la CGT Juan Carlos Schmid sostuvo que esta huelga tendrá "un nivel de acatamiento muy grande, tal vez el más importante de los últimos años", debido "al agravamiento de la economía y todo lo que eso significa para el pueblo trabajador."

"Lo que debería ocurrir es que el Gobierno ponga un poco más de atención a todos estos problemas, porque hasta ahora su atención fue escuchar mucho más a los sectores concentrados de la economía," puntualizó Schmid, líder del sindicato marítimo, enn declaraciones radiales.

El primer paro general de la CGT contra el Gobierno se llevó a cabo el 6 de abril de 2017, un año cuatro meses después de que Macri asumiera la jefatura del Estado, y fue en señal de protesta por despidos, la apertura de importaciones y el cierre de pequeñas y medianas empresas.

El 18 de diciembre pasado se llevó a cabo la segunda huelga cegetista, esta vez en rechazo del proyecto oficial de cambios en la movilidad de las jubilaciones, finalmente fue aprobado en el Congreso en medio de un clima de tensión y disturbios.

LA UTA LE ADVIERTE QUE NO IRÁ "HASTA DENTRO DEL CEMENTERIO"

El secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, al ratificar la adhesión al paro general aseguró no van a acompañar al Gobierno hasta dentro del cementerio".

El dirigente sindical, que venía mostrándose cercano al Gobierno y que incluso se sentó a la mesa de funcionarios cuando el oficialismo anunció los aumentos de transporte, confirmó que la relación está deteriorada.

"Si uno manifiesta cosas y no hay soluciones, uno no puede seguir para que lo lleven al infierno, yo me bajo", expresó el gremialista.

Hasta acá, los colectiveros se mostraron reacios a subirse a las protestas, por lo que el cambio de actitud de un gremio muy cercano, enciende señales de alarma en el ejecutivo.

En diálogo con radio Futurock, Fernández aseguró que "el poder adquisitivo de todos se está cayendo", por lo que pidió que el Gobierno tome nota de que "el pueblo que está pidiendo un nuevo cambio en la economía".

"No soy oposición al gobierno, pero se tienen que dar cuenta que solos no pueden", dijo Fernández, al tiempo que confirmó que va a pedir una reapertura de paritarias la semana próxima. "Tal como van las cosas, va a ser un poco más del 25 por ciento que sacó (Hugo) Moyano", concluyó.

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