Sábado, 25 de Mayo de 2019

El running como desafío para el alma

El libro "A Correr Que Se Acaba el Mundo" sale del molde habitual y, más que un compendio del tema o guía de entrenamiento, cuenta los placeres de salir a correr y adaptarse a un mundo que, a veces, parece lejano pero está al alcance de cualquiera. Un trabajo imperdible del periodista y escritor Osvaldo Marzullo, que reveló algunas de sus peculiaridades y mejores consejos esta mañana, en una charla con Buenos Aires 2punto0 Formato Radio.

12-08-2015



Correr no es sólo para la alta competencia, también es una actividad para el alma. Que puede hacer cualquiera con la debida preparación y paciencia.

Son algunas de las conclusiones a las que llega el periodista Osvaldo Marzullo, que acaba de publicar "A Correr Que Se Acaba el Mundo", un libro que recoge su relación con el mundo del running pero no desde una perspectiva técnica -que abunda en la bibliografía disponible- sino más humana. Es decir, el tipo de cosas que está en condiciones de hacer cualquiera, incluso los que no tienen experiencia y piensan que no pueden.

De 272 páginas, y con una llamativa portada verde flúor, el trabajo gira alrededor de la siguiente idea "Desde que el mundo es mundo, correr es sinónimo de libertad, de energía, de movimiento, y deja en claro que se trata de un ejercicio físico que fortalece el cuerpo, la mente y el espíritu en idénticas proporciones".

No es, en definitiva, un manual deportivo ni guía de entrenamientos. Más bien un libro de desafíos, autosuperación y experiencias por asimilar.

El trabajo concitó el interés del Papa Francisco, cuando el propio Sumo Pontífice recibió un ejemplar en su mano con gran interés, y fue declarado de "interés para la comunicación social, la salud y el deporte" por la Legislatura porteña, dos cartas de presentación indudablemente importantes que tiene esta publicación, que está vendiendo bien y está en todas las librerías.

"Es una frase bastante común en el ambiente runner, una deformación de una frase más pícara, y se me ocurrió como una buena idea para el libro, justamente que se sea vea reflejado el mundo runner. Empiezo a correr por una cuestión de corrección física, después de estar trabajando seis horas sentado, primero en máquina de escribir y luego en computadora, me dolía la cintura y me dijeron por qué no hacía ejercicio", comenta Osvaldo.

"Y entonces empecé yendo a un gimnasio, a hacer cinta, y me fui entusiasmando, empecé a notar muy rápido los beneficios. Me fui enganchando, un día el gimnasio cerró y dije "Bueno, basta, voy a las calles". Es bueno como para arrancar, pero cuando salís a las calles, descrubrís un mundo totalmente distinto y es hermoso, y la sensación que sentís es de libertad", sigue en una atractiva narrativa, con la facilidad de alguien que vive de comunicar y conoce el maravilloso mundo del correr.

"Me pasa mucho cuando salgo a correr los domingos a la mañana, donde te encontrás con los que vienen de caravana", continuó.

"No hay autos, no hay bocinas; es hermoso salir a correr, te sentís el dueño de la ciudad", agregó.

"Es baratísimo, recontra práctico; podés salir a dar vueltas manzana, vivas donde vivas, no dependés de otra persona, no necesitás de un entrenador, nada. No necesitás demasiado. Yo soy uno del montón, no soy un deportista de elite, soy un tipo común y corriente que viaja en subte, que trabaja todos los días con cualquier otro, y me identifico con la mamá que va con el bebé, con el gordito que trabaja en el banco; soy uno del montón", sugirió.

"Me parecía que las vivencias que yo estaba viviendo eran comunes a un montón de gente y quise reflejar eso, lo que sentimos un montón de personas, y los libros que había, que yo veía, era toda gente que decía "Yo hice tal tiempo", como muy presuntuoso. Y yo veo las carreras, que hay 30 que compiten para ganar y el resto competimos porque tenemos ganas de pasarla bien, con amigos, para divertirnos, y no nos importa el puesto en el que terminamos", manifestó.

"Nosotros no corremos contra los demás. Corrés contra vos mismo. Corro para tratar de disfrutar más de lo que disfruté en la carrera anterior. El tema es pasarla bien y correr contra uno mismo, no somos rivales entre nosotros. Si tenés un tirón o te pasa algo, los demás te alientan, es muy solidario", continuó, en diálogo con Buenos Aires 2punto0 Formato Radio.

"El error que se comete es que uno sale a correr, y sale a correr directamente. Te ahogás a la segunda manzana. Yo lo que digo es: salgan a caminar, cada vez más rápido, cinco cuadras, seis cuadras. A los 15 minutos, es lo mismo que si estuvieras trotando. Y ahí, ese es el momento en que empezás a trotar, casi no hay diferencia, no se va a notar. Cuando lleves unos 20 minutos, el cuerpo solo te va a ir llevando a que estires los pasos y ahí, sin darte cuenta, vas a estar corriendo", aconsejó.

"Es importante que el cambio sea natural. Y otro consejo: llevar música, concentrarte en las canciones. La música que te guste, poné lo que a vos te guste y llevá escuchando eso y concentrate en la música, dejá fluir, la cabeza tiene que estar lejos. Cuando corrés, la cabeza se va. O sea, sacar la cabeza del cuerpo. Y, ¿sabés cuando tenés que arrancar? El día que te peleaste con alguien, que está furioso, ese día ponete las zapatillas y salía a correr", siguió con su recomendación.

"Yo veo muchas veces, en Palermo, gente que va de a dos o a tres, que van charlando y se las cuentan corriendo, eso muestra lo lúdico que tiene esto", acotó.

"El libro está en todas las librerías, tiene una tapa verde flúor, muy llamativa. De la editorial Aguilar, es una editorial grande, tiene muy buena distribución que está en todos lados", recordó.
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